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Solo el 8,52% de los informales y subempleados se benefician del bono emergente

La necesaria medida de quedarse en casa y aislamiento social es, con cada día que pasa, más difícil de cumplir para los 4’691.224 ecuatorianos en el subempleo y la informalidad; y que necesitan salir a la calle para conseguir los recursos mínimos para sobrevivir, para adquirir lo básico.

Roberto Oña, vendedor ambulante, comentó que “si no trabaja no come”; y que cumplir, sin más, las restricciones, significa no tener para pagar el arriendo o para comer algo por lo menos una vez al día.

La estrategia del Gobierno para ayudar a este sector vulnerable se queda muy corta frente a la realidad. El llamado bono de emergencia familiar, que entregará $60 mensuales, en abril y mayo, solo beneficiará a 400.000 personas, que según el ministerio de Inclusión Económica y Social (Mies) están identificadas en el registro social y en los mapas de pobreza.

Ese número apenas representa el 8,25% de los informales del país, que, de acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), ganan, en promedio, $145,62 al mes. Además, el 66% tiene 44 año o menos y tiene una familia de, como mínimo, tres miembros.

Alberto Acosta Burneo, analista económico, puntualizó que es muy complejo exigir el cumplimiento de las restricciones a más del 60% de la Población Económicamente Activa (PEA) si no les ofrecemos mecanismos reales y efectivos de subsistencia; y en la post crisis, oportunidades verdaderas de trabajo formal.

Por ejemplo, en Guayaquil, que es el epicentro de los contagios de Covid-19 en el país, el número total de beneficiarios del bono llega a 107.000 personas; pero la informalidad y el desempleo afecta a 580.108 ciudadanos.

Alba Jalón, viceministra de Inclusión Económica y Social, reconoció que están conscientes de que las ayudas no llegan a todos los que las necesitan, por lo que “estamos buscando fuentes de financiamiento adicionales para entregar más bonos”.

A parte de las transferencias económicas directas, a través de la iniciativa “Dar una mano sin dar la mano”, hasta la fecha, se han entregado 245.000 kits alimenticios; aunque la meta, según las autoridades, es llegar a un total de 1 millón de kits hasta mayo.

Fondo de salvamento público- privado

Diego Olmedo, analista económico, comentó que, ante la realidad de que no tenemos recursos suficientes para un paquete extenso de ayudas directas como en países como Estados Unidos, donde las transferencias monetarias llegan a $1.000 mensuales por persona, la mejor opción es la creación de un fondo de salvamento.

Ese fondo debería alimentarse con recursos públicos, aportes privados y financiamiento de organismos multilaterales. “La mejor figura es el fideicomiso, con el fin que el dinero no se desvía a otros propósitos” acotó

Sin embargo, Olmedo recalcó que el principal problema es cómo identificar y transferir las ayudas a las personas que realmente lo necesitan; debido a que no existen registro ni bases de datos completas; y muchos potenciales beneficiarios no tienen cuentas bancarias ni domicilio fijo.

“Hay muchas falencias que no se pueden solucionar en el corto plazo. Además, el sector privado tiene una alta desconfianza sobre el manejo de recursos desde el Gobierno, por lo que es renuente a contribuciones en efectivo”, aseveró

Una vía para obtener, al menos, $3.000 millones de las grandes empresas es que se establezca un esquema claro para que se repatrie una parte de los depósitos que están en el exterior.

Para eso, el Gobierno debe garantizar que el dinero se utilice bien; y que esos depósitos se vayan devolviendo, una vez que pase la crisis, de manera paulatina. (La Hora)

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