Las dos dolarizaciones de Ecuador

dolarizaciones
ESTABILIDAD. Entre 2000 y 2008 hubo un crecimiento económico que promediaba al 4,7% anual.

En Ecuador han existido dos tipos de dolarización: la de la sociedad civil (2000-2008), cuyo fin fue impulsar el Producto Interno Bruto (PIB) a través de la creación del empleo; y la del Gobierno (2009-2020), con objetivo es impulsar al PIB a través del gasto público.

Pero cuando Ecuador decidió dolarizarse existía un solo objetivo: remplazar al fenecido sucre que, en la práctica, había comenzado a enfermar con la ‘sucretización’ de 1983, había continuado su agonía en el salvataje iniciado en 1994, y había sido sepultado por el feriado bancario de 1999.

La dolarización, en los primeros ocho años de este milenio, también demostró ser la más poderosa herramienta de Ecuador para el desarrollo.

A pesar de que la dolarización fue decretada al apuro y en un día no laborable -domingo 9 de enero de 2000-, de manera espontánea empezaron a construirse lo que después se denominarían los ‘Cuatro pilares de la dolarización’.
Los pilares 
El primero que se erigió fue el ‘Fondo de liquidez’, por la urgencia de remplazar al Banco Central del Ecuador en su papel de ‘emisor de moneda’ y ‘prestamista de última instancia’; y, en segundo lugar, se creó el ‘Seguro de depósitos’ para sustituir a la extinta Agencia de Garantía de Depósitos (AGD). Al inicio, esos dos Fondos operaron como fideicomisos privados que garantizaban la buena marcha de las nuevas cuentas en dólares.

En tercer lugar, se erigieron las normas de Supervisión que servirían para regular la intermediación financiera en una moneda que no era propia, el dólar; y en cuarto lugar se redactó un nuevo ‘status’ de liquidación bancaria, para evitar que las potenciales quiebras tuvieran que ser cubiertas por el Estado (como había sucedido con el ‘salvataje’ bancario).

Finalmente, se organizó la autonomía de la Superintendencia de Bancos, como el ente contralor que, con criterio propio, debía supervisar el buen funcionamiento de los ‘Cuatro pilares’.

Dolarización de la sociedad (2000-2008)
° Bajo ese marco institucional transcurrieron los ocho primeros años del siglo XXI, lapso de generación de dólares, su uso, distribución, multiplicación y cotización. Todo pasó a depender de la Sociedad Civil.

Apoyada en esos ‘Cuatro pilares’, la dolarización empezó a influir en los más sensibles sectores de la economía y de la sociedad, así como en los siguientes índices del PIB, el empleo y la pobreza.

PIB: Según el Banco Mundial, entre 2000 y 2008, la producción del Ecuador creció 4,7% en promedio anual: una de las cifras más altas de América Latina.

Empleo: Cada año se crearon en promedio 200 mil nuevos empleos en el sector formal. Como el crecimiento anual de la Población Económicamente Activa (PEA) es de 120 mil trabajadores, significa que cada año 80 mil trabajadores informales pasaron a integrar el sector productivo formal.

Pobreza: Este índice que en 2000 alcanzaba al 72,7% de la población, para 2008 se había reducido al 38,2%; es decir, una reducción del 4,3% anual.

Estas cifras señalan claramente que la dolarización guiada por la sociedad civil puede ser una muy eficaz herramienta para lograr el desarrollo económico y social de un país.

APUROS. Desde 2009 en adelante, debido a malas decisiones políticas, Ecuador ya no crece económicamente al ritmo de antes.

Dolarización del Gobierno (2009-2020)
°   A pesar del éxito de la dolarización tutelada por la sociedad civil, cuando Rafael Correa asumió el poder no le gustó que esta se funcionase por fuera de su autoridad de jefe de Estado. Para complacerse, ordenó a la Asamblea de Montecristi extinguir la autonomía de la Superintendencia de Bancos y del Banco Central. Además, decretó que los ‘Pilares de la dolarización’ dejen de ser independientes y empiecen a ser regidos por el Gobierno. Así, en enero de 2009, comenzó la actual debacle económica impulsada por los siguientes hechos:

Los dólares de los fondos de ahorro (los ‘fonditos’, que decía Correa) y la Reserva Bancaria pasaron al Ministerio de Finanzas que los pagó con ‘papeles de Estado’. Además, los balances del Banco Central se fundieron en uno solo. Así el Gobierno pudo apropiarse de 12 mil millones de dólares privados (un Presupuesto General del Estado completo) sin informar a sus dueños.

El Fondo de liquidez y el Seguro de depósitos pasaron a engrosar la Cuenta Única del Tesoro y, además, la supresión de la autonomía de la Superintendencia de Bancos, también posibilitó el esquilme del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

La creación del Impuesto de Salida de Divisas (ISD), la prohibición de la libre inversión bancaria y la amenaza de emitir dinero electrónico, expulsó a la banca internacional y eliminó su competencia en el mercado nacional.

Lo demás ya es historia, una que corresponde examinar con la misma lupa que usamos para analizar el primer periodo. Así, en 2009-2019, también incumbe resaltar tres hechos:

PIB: El crecimiento se deterioró al 2,7% en promedio anual. Es decir, se redujo a la mitad del nivel logrado en el primer periodo (2000-2008).

Empleo: Se crearon apenas 40.000 nuevos empleos por año, la quinta parte de lo creado en el primer periodo. Eso explica el agobiante nivel del desempleo actual. Pobreza: este índice bajó del 38,2% en 2009 al 23,2% en 2017; una reducción del 1,9% anual; o sea, menos de la mitad del logro alcanzado en el primer período.

Dos tareas básicas
Para 2020

°  Instituir las normativas legales y contables destinadas a recuperar los diversos Fondos de la dolarización que fueron incautados por orden de Correa. Esta tarea, desde luego, requerirá un decidido apoyo del próximo Gobierno, lo cual podría incentivarse legislando que la renta del ‘señoreaje del dinero’ que dejóde recibir el Estado por la dolarización, sean cotejadas con los impuestos a ser generados por los nuevos empleos a crearse en el sector privado.

° Establecer los lineamientos para que pueda crearse una ‘Junta directiva’, cuyos miembros sean reconocidos por ser independientes de los gremios financieros, políticos y productivos; así como por su experiencia y capacidad para planificar la tarea de reactivar la dinámica de la dolarización. Esta Junta tendría que nombrarse mediante concurso público y abierto, así como bajo parámetros mínimos establecidos en consenso por la sociedad civil.

 

Alfredo Vergara es economista y realizó sus estudios universitarios en Canadá, donde obtuvo un PhD. Fue superintendente de Bancos de Ecuador. También ha publicado varios libros, entre estos ‘América Latina, entre sombras y luces’
Fuente: La Hora