Bajo presión, la Fed se enfrenta a un panorama nublado

Los ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la Reserva Federal han roto muchos precedentes, su intención de llenar el banco central de aliados políticos ha generado tensiones y sus continuas amenazas arancelarias han hecho que el panorama económico sea más difícil de predecir que nunca.

Si bien la Fed puede hallar aún argumentos para reducir las tasas de interés en la debilidad de los recientes reportes de trabajo e inflación, hacerlo podría servir también como una red de seguridad para las políticas de Trump, que, a los ojos de muchas autoridades monetarias, han causado hasta la fecha más daños que beneficios.

«Es algo parecido a alimentar a la bestia», dijo el exvicepresidente de la Fed Alan Blinder.

«La política comercial es una de las muchas cosas que la Fed tiene que aceptar como viene. Y si la política comercial va a empujar de hecho a la economía a una recesión, esa es una razón para reducir las tasas (…) Si la Fed entra a salvarle, le anima a portarse mal».

El presidente del banco central estadounidense, Jerome Powell, y otras autoridades insisten en que solo pueden evaluar lo que está sucediendo en la economía y la respuesta política adecuada, y no tratar de adivinar qué hace o podría hacer el gobierno.

Trump reanudó esta semana sus ataques contra la Fed, alegando que la política del banco central le puso en desventaja en sus negociaciones comerciales con China porque ese país, con un control político más estrecho de su banco central, podría devaluar su moneda o usar otras herramientas para compensar los aranceles impuestos a las importaciones chinas.

«¡El camino alcista de la tasa de interés de la Reserva Federal, sumado a ridículo alivio cuantitativo! ¡No tienen idea!», tuiteó Trump este martes. El lunes dijo en una entrevista de CNBC que «nuestra Fed es muy destructiva para nosotros (…) No me han escuchado. Ellos no son mi gente».

Lo cierto es que Trump elevó a Powell al cargo máximo de la Fed y nombró a tres de los otros cuatro gobernadores de la entidad.

Trump lleva un año cargando contra la Fed por subir las tasas y por otras medidas que, según las autoridades de la institución, son la mejor forma de salvaguardar la recuperación en curso. Eso rompió una racha de unos 30 años de presidentes que se mantuvieron bastante alejados de las recomendaciones de políticas específicas para la Fed, incluso aunque a veces criticaran genéricamente al banco central.

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