México ante la encrucijada de reflotar Pemex sin endeudar cuentas públicas

México.- La promesa del presidente de México, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, de reflotar la endeudada petrolera pública Pemex y construir una nueva refinería de 8.000 millones de dólares para lograr autosuficiencia energética ha generado suspicacias en agencias calificadoras y analistas.

EL «CÓCTEL EXPLOSIVO» DE PEMEX:

Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene una deuda financiera de más de 106.000 millones de dólares y otros 64.000 millones comprometidos en pensiones de trabajadores, siendo la petrolera más endeudada del mundo.

Durante las últimas décadas ha visto desplomarse su producción petrolera de los 3,4 millones de barriles diarios en la presidencia de Vicente Fox (2000-2006) hasta los 1,67 millones de barriles diarios actualmente.

Esta débil situación es fruto del «modo en que ha sido operada en los últimos 40 años», señaló este viernes a Efe Luis Serra, director de la Iniciativa de Energía de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, quien ve un «cóctel explosivo» en la empresa.

Pemex ha sido utilizada por los sucesivos gobiernos como «un equilibrador presupuestal a corto plazo», de modo que prácticamente todos los beneficios que obtiene se destinan a pagar impuestos y así agrandar el presupuesto gubernamental.

«Esto impide a Pemex usar los grandes ingresos que tiene y destinarlos a actividades que puedan acarrearle ingresos en el futuro» como el desarrollo de nuevos campos petroleros, expresó.

Además, el 90 % de la deuda de Pemex está comprometida en dólares, por lo que si se deprecia el peso aumenta automáticamente el monto que la petrolera debe.

Y todo en una empresa con acusaciones de corrupción y discrecionalidad en contrataciones y afectada por el robo y la venta ilegal de combustibles, que ha implicado a directivos y a líderes sindicalistas.

La corrupción y el mal uso del dinero provocaron que la deuda de Pemex «creciera desmesuradamente en los dos últimos años» del Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), dijo a Efe el consultor energético David Shields.

López Obrador, de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), ha anunciado ya un plan para reducir la carga tributaria de la estatal que ha de dar oxígeno a la compañía y facilitar la explotación de nuevos campos.

¿UNA REFINERÍA ES LA SOLUCIÓN?

El mandatario, que aspira a que en tres años México deje de comprar gasolina al exterior, ha presentado como su plan estrella construir una refinería en Dos Bocas, en el suroriental estado de Tabasco, su tierra natal.

A principios de mes, el Gobierno de México declaró desierta la licitación para construirla al considerar que los cuatro consorcios privados -elegidos previamente por el propio gobierno- presentaron propuestas demasiado costosas.

Como alternativa, serán el Gobierno federal y la propia Pemex quienes se encargarán del proyecto, cuya construcción se iniciará en julio y ha de acabar en 2022 con un costo de 8.000 millones de dólares, unas cifras poco creíbles según los expertos.

«Es lo que menos necesita Pemex», sostuvo Serra, quien definió la construcción de la refinería como «un elemento político electoral».

Según el experto, la refinería estará muy lejos de producir los 600.000 barriles diarios que actualmente importa México, por lo que no servirá par alcanzar la autosuficiencia energética.

Para Shields no hay «rentabilidad ni lógica técnica ni económica en el proyecto», que se va a construir en un terreno con «riesgo de inundación».

El uso de recursos públicos provocará «un boquete fiscal de largo plazo muy grande», algo que ha alertado a las agencias crediticias. Fitch Ratings redujo en enero el grado de calificación de Pemex de BBB+ a BBB-, acercando la empresa al terreno de la baja calidad especulativa.

Las agencias esperan que Pemex avale su deuda con nuevos proyectos de exploración petrolera que den ganancias. De lo contrario, se entrará en un «círculo vicioso» de endeudamiento hasta alcanzar un «punto insalvable».

LA DEMONIZADA PARTICIPACIÓN DEL SECTOR PRIVADO:

Los expertos coinciden en que la única forma de que Pemex pueda sufragar nuevas exploraciones petroleras es mediante la colaboración de empresas privadas.

La reforma energética de Peña Nieto abrió por primera vez la participación de empresas privadas en el sector, algo que el izquierdista López Obrador no ve con buenos ojos.

«Si necesitas producir más petróleo pero no tienes dinero para hacerlo, debes invertir con empresas privadas», defendió Shields, quien apuntó como solución el modelo de «farmouts» público-privados, que permiten a una empresa compartir riesgos financieros.

Según cálculos de BBVA Bancomer, un solo «farmout» podría inyectar hasta 7.000 millones de dólares a la empresa estatal, lo que superaría a los 5.555 millones de dólares presupuestados del Gobierno para la estatal este año.

Pero Shields lamentó que el Gobierno de López Obrador «no tiene voluntad» para abrir la puerta al sector privado debido a su «posición ideológica nacionalista» que rechaza a las multinacionales extranjeras.

Convencido de que puede hacerlo solo, el presidente anunció este mismo martes que aumentará el ritmo de explotación y cerrará su presidencia en 2024 con 2,65 millones de barriles diarios.

Fuente: EFE