“Hubo fallas en la comunicación, pero la normativa está justificada”

Tras una semana de estar en el ‘ojo del huracán’, la banca ecuatoriana se defiende. Lo hace en voz de su representante, Julio José Prado, presidente de la Asociación de Bancos del Ecuador (Asobanca), quien ha iniciado esta conversación, aceptando las fallas de comunicación en las que se incurrió para difundir el cambio que se quería aplicar, en el cobro de intereses en los pagos mínimos hechos con tarjetas de crédito. Una medida que, aunque esté derogada, seguirán defendiendo a raja tabla, así como los esfuerzos que hacen para trabajar en un mercado lleno de restricciones y reglas “arcaicas”.

– ¿Cómo se observó desde su sector el debate que se generó en redes y que, lamentablemente, terminó en una suerte de desprestigio para ustedes?

– Estuvimos monitoreando el tema todo el tiempo y lo que sentimos es que este se salió del debate técnico para pasar a un debate político. Sentimos que la derogación fue un error, porque la resolución está justificada por la práctica mundial que existe. Efectivamente, tenemos que reconocer que hubo una falta de comunicación sobre este tema y que la ciudadanía requería mucha mayor información sobre los cambios que se iban a hacer. Eso no se hizo a tiempo e hizo que el tema se vaya extrapolando de una forma negativa.

– Entonces aceptan que el error fue no difundir a tiempo una resolución que ya estaba vigente desde el 28 de diciembre del 2018.

– La Junta sí lo publicó en su web, los bancos comunicaron a sus clientes a través de los estados de cuenta, pero sí, eso no fue suficiente. Esto a la ciudadanía se le debió explicar de mejor forma, con mayor claridad. Con esta resolución, se buscaba regresar a la normalidad, reconocer que la operación crediticia inicia desde el momento de la compra y no desde la fecha de corte. Y eso tiene lógica. Si quiero comprar una moto, yo tengo dos opciones: ir al banco para solicitar un crédito de consumo o pagar con la tarjeta. En los dos casos es el mismo tipo de operación, para los cuales no debería haber diferencia de cuándo inicia el periodo de cobro. Eso era lo que se quería corregir.

– Se justificó esto diciendo que es necesario igualar la norma a estándares internacionales, pero en qué afecta si no se corrige esto. ¿Hay consecuencia en el giro de operaciones?

– Lo que estamos haciendo es darle una percepción falsa al consumidor y (como banca) no se estaría cubriendo de forma adecuada el riesgo crediticio porque se le está dando un plazo adicional al cliente para que no pague sus deudas a tiempo. Lo que hacen los bancos, en realidad, es subsidiar una parte de la operación crediticia y eso no es lo adecuado porque se estaría elevando el riesgo bancario.

– Y¿cómo está ese nivel de riesgo?

– Está dentro de niveles manejables. La morosidad promedio en el Ecuador está en el 2,6 %, así es como cerramos en diciembre. La morosidad de crédito de consumo (relacionado con las tarjetas) cerró en 4,7 %. Se trata de cifras bastante controlables, pero hay que tener en cuenta que en momento de recesión económica, esa morosidad tiende a subir rápidamente. Para tener una referencia, en el peor momento de la crisis del 2016, justamente producida por problemas fiscales, tuvimos una morosidad del consumo cercana al 10 %. La economía en cualquier momento podría irse complicando, y de hecho, para este año se anticipa eso, pero no sabemos.

– Aún así, muchos piensan que no fue oportuno. No, en un inicio de año, en el que la gente se siente endeudada, tras las fiestas de diciembre. Gravar intereses en un mayor número de días, los obligaba a cancelar más…

– Cuando hay errores técnicos se los debe corregir a tiempo. Podemos decir que estamos en una época en la cual la economía no está creciendo tanto, que podíamos esperarnos 6 meses más hasta que todo mejore, sí pero la decisión es técnica, y no debe esperar.

– El debate sacó a flote otro problema que existe en el mercado y este tiene que ver con los altos costos de servicios financieros. Tenemos una tasa de consumo que llega al 16 %.

– La tasa promedio en EE. UU. está en el 17,5 %, más alto que en Ecuador, pero sí, es verdad que hay una diferencia fundamental: las tasas allá no están reguladas ni controladas a dedo como aquí lo hace el Banco Central.

– ¿Cómo funciona allá?

– En el caso de EE. UU. se analiza el perfil de cada cliente y a cada cliente le cobran la tasa que le corresponde. Entonces hay personas que logran tasas por debajo del 8 %. Pero también hay clientes, los nuevos, los que no tienen historial crediticio, los que se han incumplido en pagos, que llegan a tener tasas que superan el 25, 26, 27 %. En América Latina se sigue la misma lógica, se le cobra mucho al que es más riesgoso y menos, al menos riesgoso. En Ecuador es un problema porque tenemos tasas fijas y por segmentos que no permiten diferenciar el riesgo. Tenemos que cobrar lo mismo a todos los tipos de clientes.

– Identificado el problema, ¿por qué nunca se ha hecho nada? ¿Falta de voluntad política?

– Aquí lo que hay es una gran cantidad de normativas antitécnicas, muchas de ellas diseñadas desde el punto de vista político e ideológico, fijadas en el Código Orgánico Monetario y Financiero del 2014, que no permiten que los bancos puedan hacer su trabajo de forma adecuada. Además de las tasas de interés que es un tema que se debería revisar, hay otros elementos más relacionados con el manejo de la liquidez, con el pago de impuestos específicos que no se pagan en ninguna parte de América Latina o el mundo.

– ¿Poco sirve entonces la flexibilización de normas que está aplicando la Junta, con el fin de atraer a la banca extranjera?

– Creemos que los cambios que se requieren todavía no se han dado. El mercado es pequeño, eso genera cierta limitación, pero también tenemos limitación normativa, un Código arcaico, y eso es lo que no nos hace atractivos.

– Sin embargo, no deja de ser un mercado rentable. El año pasado sumaron $ 553 millones en utilidades, un 11 % más. ¿Cómo se consigue esto en un año de ralentización económica?

– Los más de 500 millones es para todo el sistema, integrado por 24 bancos. En Colombia, Perú, un solo banco genera más utilidad que todo el sistema bancario de Ecuador. El reto es lograr que nuestro mercado sea más grande y que genere más utilidades. Pero ¿por qué la rentabilidad del año pasado?, porque el sistema entregó el nivel de crédito más alto histórico que hemos tenido en Ecuador, al alcanzar los $ 27.300 millones.

– ¿Cómo cree que será este año?

– Para este año, los depósitos no están teniendo la misma tasa de crecimiento porque hay menos liquidez en la economía. La tasa de crecimiento de los créditos cerró en un 11 % en diciembre, lo que se prevé es que en los próximos 3, 4 meses, decrezca posiblemente a un 7 %. Creemos que si no se llega a concretar un acuerdo con multilaterales, en este caso con el FMI, que implique una fuerte inyección de liquidez, obviamente el nivel de crédito no se podrá seguir manteniendo en los mismos niveles del año anterior.