Las tensiones geopolíticas pondrán a prueba la economía global en 2019

La incertidumbre se ha convertido en un estado característico de la economía global. Lejos queda ya la sincronización que vimos en 2017 o el auge vivido en la primera mitad del año que estamos a punto de finalizar.

Los factores que contribuyeron a lograr una expansión mundial, como las políticas monetarias acomodaticias, el efecto de la reforma fiscal alcanzada hace un año en Estados Unidos y la recuperación gradual en los precios de las materias primas se disipan a medida que el ciclo económico muestra síntomas claros de fatiga y los riesgos geopolíticos aumentan.

Es por ello por lo que 2019 se promete complicado. En Estados Unidos, la Reserva Federal aventura dos subidas de tipos que llevarán la política monetaria hasta un terreno claramente restrictivo, en un momento en que el margen para un mayor estímulo fiscal es bastante limitado y los demócratas prometen incrementar la presión sobre el presidente Donald Trump una vez tomen el control de la Cámara de Representantes.

Todo ello en un año en que la mayor economía del mundo deberá incrementar de nuevo su límite de endeudamiento y evitar un brusco ajuste fiscal antes de octubre que podría potenciar la desaceleración en curso.

Independientemente de lo que ocurra en el frente comercial, Washington podría escalar su ofensiva estratégica contra China con sanciones, regulaciones y endureciendo su postura en el Mar de China Meridional. Todo ello en un momento en que el Banco Mundial proyecta que el crecimiento económico de China caerá hasta 6,2%.

Al mismo tiempo, el posible fracaso de los pactos de control de armas nucleares acelerará una carrera armamentística entre EEUU, Rusia y China, según adelanta la consultora Stratfor. De hecho, Reva Goujon, su vicepresidenta de análisis global incide en que la creciente competencia entre los tres países será la clave del nuevo año.

«Esto implicará una intensificación de la guerra comercial, una probable expansión de sanciones, una aceleración de la carrera armamentística y una campaña para bloquear la inversión, el comercio y el desarrollo chino en áreas sensibles, desde la inteligencia artificial hasta la implementación de redes 5G», explica.

No obstante, el caos que ha caracterizado a la administración Trump durante las últimas semanas, especialmente con la salida del secretario de Defensa, Jim Mattis, tras la decisión unilateral del presidente de retirar las tropas estadounidenses de Siria, complican las relaciones de Washington con sus principales aliados. Mattis recordó al mandatario en su carta de dimisión que EEUU debe tratar a sus principales aliados con el máximo respeto. Ahora la pregunta es si Trump aprovechará la marcha de Mattis para volver a desatar su ira contra la OTAN y sus miembros por no contribuir lo suficiente a los presupuestos en defensa.

Esta situación llegará acompañada de una mayor volatilidad en las relaciones comerciales entre EEUU y sus aliados, el desenlace del Brexit, un Banco Central Europeo que ya no compra bonos soberanos, así como las próximas decisiones que tome la Casa Blanca en su campaña contra Irán o los nuevos desequilibrios en el mercado del petróleo.

En este sentido, Arabia Saudí y Rusia se encargarán de administrar cuidadosamente su producción de petróleo para evitar una mayor caída de los precios, a medida que otros países como Irak y Libia presionan para aumentar su producción y EEUU avanza para relajar las restricciones sobre sus exportaciones de crudo.

Paralelamente, los esfuerzos por aislar a Teherán por parte de Washington seguirán generando tensiones con Bruselas mientras blindarán lazos estratégicos con Riad, a pesar de las dudas generadas sobre el liderazgo del príncipe heredero de la corona, Mohammed bin Salman.

En América Latina, Brasil y Colombia, alineados con EEUU, podrían impulsar un esfuerzo regional por atajar la crisis en Venezuela. A nivel comercial, los esfuerzos del gobierno de Jair Bolsonaro por reformar Mercosur aumentarán las tensiones con Argentina mientras que en México, los inversores internacionales seguirán con atención la agenda de Andrés Manuel López Obrador en busca de evitar riesgos a corto y medio plazo.

El primer subdirector gerente del Fondo, David Lipton, ya advirtió recientemente sobre los nubarrones que están amenazando la economía global, al tiempo que aseguró que los gobiernos y los bancos centrales podrían no estar bien preparados para hacer frente a esta situación.

«Es probable que los bancos centrales terminen explorando medidas poco convencionales. Pero con su incierta efectividad, deberíamos preocuparnos por la potencia de la política monetaria», dijo en una conferencia bancaria organizada por Bloomberg.

De momento, el BCE ya avisó en su última reunión del año que los riesgos para el crecimiento aumentan, pese a poner fin a su programa de estímulo. Los bancos centrales de Suiza y Noruega también ha observado amenazas que podrían infligir un daño potencial considerable mientras el banco central de China ha reconocido que la segunda economía más grande del mundo enfrenta tiempos difíciles.

Fuente: https://www.eleconomista.es/economia/noticias/9606435/12/18/Las-tensiones-geopoliticas-pondran-a-prueba-la-economia-global-en-2019.html