Construcción de una minería con responsabilidad social, ambiental y económica fueron los temas abordados en el Encuentro Regional por Una Minería Responsable

 La Cámara de Minería del Ecuador desarrolló el Encuentro Regional por Una Minería Responsable, evento que tuvo como principal objetivo mostrar el interés que tiene el sector minero industrial ecuatoriano en desarrollar una actividad que lleve como pilares: el compromiso social, respeto ambiental y ética en todos sus procesos. 

En el Centro de Convenciones Quórum se dieron cita 130 asistentes, entre los que estuvieron: autoridades gubernamentales, cuerpo diplomático, empresarios mineros, proveedores, representantes de la academia y personas vinculadas al sector. Destacados actores del sector minero de Chile, Perú y Estados Unidos pudieron compartir sus experiencias de trabajo por una actividad responsable, Fernando L. Benalcázar, viceministro de Minería dio inicio al evento enfatizando en que el gobierno quiere apoyar al sector, teniendo en cuenta que es un camino para el desarrollo económico del país y con miras a salir de la crisis.

Javier Aguilar, coordinador de la Unidad de Petróleo Gas y Minería del Banco Mundial para América Latina con sede en Washington, formó parte de los expositores y representando a una organización que trabaja más de tres décadas en industrias extractivas, destacó el potencial que tiene Ecuador en el campo minero, manifestando que hay desafíos que pueden ser superados con la participación organizada del Estado- sector minero- comunidad.

Chile es un referente regional en minería, que basa su economía en la explotación de minerales y es el mayor productor de cobre en el mundo, en este encuentro fue representado por Aurora Williams, ministra de Minería en el periodo 2014- 2018, que enfocó su ponencia en la experiencia chilena de cara a la construcción de una minería responsable con las comunidades y en el rol de la mujer en el sector, mencionando que: » La mujer cumple un papel importante en la minería, sin embargo no puede trabajar en sectores productivos, si primero no es reconocida social y políticamente», además acotó que es muy importante la estabilidad jurídica que como Estado se brinde a la minería, porque si bien los gobiernos o periodos políticos pueden ser pasajeros, los proyectos perduran en el tiempo y son fuente de sustento de generaciones.

Pablo de la Flor, gerente de la Sociedad de Minería, Petróleo y Energía de Perú mostró a los asistentes cómo la minería se convirtió en un motor de crecimiento y vehículo transformacional de ese país, debido a que fue el primer sector en el que se pensó desde el Gobierno para el avance económico del país, en lo años 90 cuando hubo un periodo de recesión. Gracias a las facilidades y garantías que se han dado para que pueda desarrollarse esta industria, se han disminuido los índices de pobreza y desempleo; en Perú la minería genera 250.000 fuentes de empleo. Durante su ponencia expuso que este sector tiene el gran desafío de no solo ser fuente de ingresos, sino de transformar los recursos en desarrollo sostenible que beneficie a todos.

Santiago Yépez, presidente de la Cámara de Minería del Ecuador y anfitrión del evento, valoró las experiencias compartidas por los expositores y presentó las proyecciones que tiene la minería en el Ecuador hasta el 2021: 4.600 millones de dólares, 1300 millones en impuestos,3.200 millones de dólares en exportaciones, 25.000 puestos del trabajo; metas que deben ser cumplidas a través de una minería responsable, que sea participativa, que involucre a las comunidades y que efectivamente cuide el medio ambiente.

El evento finalizó con un panel de diálogo donde se pudieron responder diversas inquietudes de los asistentes.

El sector minero industrial ecuatoriano está comprometido en trabajar por una minería socialmente responsable, ambientalmente sostenible, económicamente justa, que beneficie a todo el país pero especialmente a las comunidades que se encuentran en la zona de influencia de los proyectos mineros; para esto se necesita el apoyo del Estado porque la minería debe ser promovida como lo que es, una actividad que puede desarrollarse con un mínimo impacto ambiental, contraria a la minería ilegal que lleva consigo diversos problemas sociales y ambientales.