Cementerio del suburbio de Guayaquil se amplía, pero faltan mejoras, dicen visitantes

Con un pequeño ramo de flores y una carta, Katiuska Muñoz logró ingresar al cementerio municipal Ángel María Canals, llamado del suburbio por su ubicación, el 8 de marzo, para visitar la bóveda donde reposan los restos de su esposo, Xavier Montalván, fallecido por COVID-19 en abril del 2020, en pleno pico de la pandemia.

Le permitieron entrar, afirmó, luego de “rogar” al guardia. Ya adentro, caminó sobre un sendero de tierra con maleza, cerca de un gran charco por la lluvia, y espantando los mosquitos con sus manos hasta llegar a la tumba. Se acuclilló para acomodar el arreglo y la carta que le escribió su hija, de 8 años.

La pequeña, abrazada a su hermana, observaba a su madre desde el cerramiento del camposanto, el cual necesita limpieza, desbroce y fumigación, según moradores y deudos, como Muñoz: “Demasiado mosquito, falta que arreglen”.

“Siempre ha habido falta de mantenimiento, hay descuido”, comentó Angélica Rodríguez, moradora del cementerio, abierto hace 53 años y donde reposan los restos de 63.376 personas. El año pasado se sepultó, según cifras municipales, a 4.552 fallecidos, un 254 % más que en 2019.

 

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