Boca Juniors firmó una espectacular goleada ante Vélez en Liniers

Unas horas antes de que iniciara el partido en Liniers, en Boca reinaba la preocupación. El ajustadísimo triunfo ante Claypole, lejos de brindar respuestas, había dejado más dudas y, encima, tenía que enfrentar a Vélez, líder de la Zona B, invicto y con puntaje ideal. Como si todo ello fuera poco, River venía de vapulear a Racing en la previa del Superclásico. Sin embargo, tras la goleada por 7-1 ante el Fortín, la historia cambia.

A veces, analizar un 0-0 es más fácil que una goleada de este calibre. Este es uno de esos casos: el Xeneize convirtió cuatro goles en un tiempo y, amén de haber levantado notablemente el nivel, lo cierto es que le salió absolutamente todo lo que intentó ante un rival demasiado flojo atrás.

El conjunto de Miguel Ángel Russo hizo uso y abuso de la fragilidad defensiva del Fortín, especialmente por izquierda, en donde Edwin Cardona y Sebastián Villa sacaron provecho como nunca antes.

Más allá de las conclusiones futbolísticas que el DT pueda sacar de este atípico encuentro -Villa por la banda izquierda pegado a Cardona, el tándem entre Medina y Campuzano, Maroni, la importancia de un resultado semejante debe ser recuperar una confianza dinamitada después de la obtención de la Copa Maradona. Un poco autogenerada y otro poco acompañada por algunas malas decisiones, poder zanjar la crisis y los cuestionamientos es la principal necesidad para el plantel.

Hay casualidades, como que justo un 7 de marzo, Boca haya convertido siete goles, a un año de un título histórico como lo fue aquella última Superliga. Hay otras que se pueden explicar: la presencia de Carlos Tevez es siempre un aliciente, aunque no lo parezca.

Ahora, al Xeneize se le viene el Millonario, pero la balanza se emparejó. El conjunto de Russo respondió con una goleada y ahora espera el Superclásico con otra energía. (D)

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba