Banco Central argentino dice que cambio flotante protegió la economía en 2016

Buenos Aires.- El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, afirmó hoy que haber instaurado un tipo de cambio flexible en el país protegió la economía de los “numerosos shocks que presenció el mundo” en 2016, como la victoria de Donald Trump en los comicios estadounidenses.

Durante un almuerzo organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el dirigente habló de los grandes retos de la economía argentina para el próximo año en materia monetaria y repasó los tres ejes de su gestión como titular del BCRA: la inflación, el tipo de cambio y la consolidación financiera.

Sturzenegger valoró la medida acordada entre el Ejecutivo y la institución que dirige de establecer un tipo de cambio flotante y no controlado, como ocurría durante la anterior gestión de la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015), ya que, según dijo, evitó una depreciación de la moneda local en 2016.

“Tras el resultado de las elecciones en EE.UU., muchas monedas de los países emergentes se depreciaron respecto al dólar. Si no hubiésemos contado con un tipo de cambio flotante, capaz de acomodarse a esos movimientos, nuestra moneda se habría depreciado notablemente en relación con nuestros socios comerciales”, dibujó.

En este sentido, apuntó que, bajo su gestión, el tipo de cambio “no constituye un ancla” y “no es un elemento que será manipulado adrede como herramienta de corrección”.

Para Sturzenegger, la relación peso-dólar ha pasado a ser “poco relevante” para las estrategias de comercio exterior de Argentina, que debe proyectar sus expectativas con base en el tipo de cambio “multilateral” -“una suerte de combo que toma en cuenta todas las monedas relevantes” para el comercio del país austral-.

Según apuntó, el dólar en este momento cambia de valor “bastante significativamente” respecto al resto de monedas en conjunto, por lo que deja de tener sentido tomarlo como la mejor referencia para establecer el valor real del peso.

Así, si se mira el tipo de cambio “multilateral” durante el último semestre del año pasado, el peso se mantuvo estable a pesar de la bajada de la inflación (que fue “del 8 %” en el acumulado de esos seis meses), lo que contradice, dijo, a quienes piensan que sólo se pueden bajar los precios “apreciando el tipo de cambio”.

Sturzenegger, que remarcó que las metas de inflación de la institución están en un rango que va del 12 al 17 por ciento para este año, aseguró que los próximos tres meses son “delicados en materia de inflación” y que desde el BCRA están observando un repunte de los precios en febrero.

Por ello, se mostró cauteloso ante la recomendación de algunos analistas de bajar las tasas de referencia del crédito, que la institución decidió mantener en el 24,75 % fijado en noviembre para evitar los efectos adversos de una potencial escalada de los precios de cara a los próximos meses.

“Hemos avanzado y seguimos avanzando a paso firme en el proceso de desinflación, en un contexto donde no se han usado los atajos para atrasar el tipo de cambio”, insistió.

Por último, el economista destacó los avances que se produjeron en Argentina en términos de “bancarización” de la economía y de “eliminación del efectivo”, uno de los retos que la institución se marcó en el comienzo de la nueva gestión.

Así, repasó las nuevas modalidades de pago electrónico y a través del teléfono móvil que se instauraron durante el año pasado, como la creación de una “billetera electrónica” y la simplificación de algunos trámites para operaciones bancarias mediante internet. EFE

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