[AUIDOS Y VIDEOS] Guayaquil Superstar regreso para celebrar a Guayaquil en sus fiestas julianas

Hablar del Taller de Teatro “El Juglar”, es hablar ya de una tradición en la cultura guayaquileña. Esta obra emblemática que no pasa de moda nos hizo revivir las situaciones más cotidianas de nuestro acontecer de una manera graciosa y cómica pero con mucho contenido social.

Cada historia presentada este jueves 19 de julio en el Teatro Centro Cívico “Eloy Alfaro”, fue una denuncia de lo que pasamos los guayaquileños y porque no los ecuatorianos. La sala respondió a cada historia, este obra es emblemática´porque ha trascendido en el tiempo y la moda. Lo expuesto es talento puro donde juegan la improvisación, el perfecto conocimiento del personaje, las tablas y estudio de muchos años. Cada historia termina con una canción conocida pero adaptada al tema denunciado.

El éxito de esta obra no es casualidad porque cada uno de los actores ha hecho de esto su vida. Dedicados a la actuación en teatro, televisión o en la docencia: viven de ella. Esta obra maestra que cumple ya 41 años se reinventará los años que sean porque tienen lo necesario: el mejor talento teatral que apareció allá por los años 80 a cargo del maestro Ernesto Suárez.

Vigentes ayer y hoy, la entrada triunfal fue con “Buscando cama”, que narra las peripecias que pasan los pacientes para conseguir una cama en una hospital público:

Seguido por “El vivo y el montuvio” donde Oswaldo Segura interpreta al Pipiolo y Augusto Enríquez a Don Lorenzo. Disfrutamos la adaptación de la conocida canción Pedro Navaja de Rubén Blades.

La tercera puesta en escena fue “El colectivo” donde recorren todas las instancias que pueden ocurrir en un medio de transporte urbano de nuestra ciudad, del país o de cualquier ciudad latinoamericana. Están presentes el conductor que no respeta la velocidad, el oficial que cobra y empuja a los usuarios para seguir recogiendo pasajeros,el músico invidente, la señora que no conoce las calles y pide ayuda,  la estudiante, la chica de buen cuerpo que es el deseo del morboso, el ladrón que le roba al ejecutivo, la señora embarazada que cae porque aquí es el pan de cada día el bajarse al vuelo, hay una lucha encarnizada entre el conductor ( Roosvelt Valencia) y el caramelo ( Henry Layana) ya que este no puede vender en la unidad porque no está permitido y por último el borracho. Magnífica por donde se la vea.


Era el momento ideal para “El permiso para la hamaca”, tramite indispensable que se debe de tramitar en las instituciones públicas que se vuelve eterno por la burocracia y sobretodo por el mal accionar de los servidores. Recrean una pelea por los equipos del Astillero (Emelec -Barcelona) que hizo el deleite de los asistentes.

El Rey de la Galleta ( Henry Layana) bajo del escenario para regalar sus mejores versos y galletas a las bellas mujeres asistentes. Esto fue el preámbulo para la puesta final “Guayaquil de mis humores”, donde se recrea todas las historias de nuestra Perla del Pacífico: las damas de la noche que ofrecen su amor por dinero, los mendigos que duermen en la calle y demás. Para terminar cantando Guayaquil de mis amores.

Terminada la velada pudimos conversar con dos de sus actores Elvira Carbo y Medardo Goya, compartimos sus declaraciones:


Guayaquil SuperStar es la obra teatral pionera de las tablas guayaquileñas hay que irla a ver no solo por la historia sino porque encierra parte de nuestra propia historia sin libreto pero que nos recrea fidedignamente y con el humor guayaco que nos identifica.

¡ Éxitos maestros y gracias por tanto !

Por: Rocío Armendáriz

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