Guillermo Arosemena: ¡Basta!

Si el Bicentenario de la Independencia de Guayaquil no estimula a los guayaquileños a terminar con el Gobierno unitario y centralista que la RC dejó como herencia, estaremos condenados a seguir cuesta abajo, perdiendo importancia en la vida del país. Debemos estar ciegos o no interesarnos en el futuro de la ciudad para ignorar la enormidad de nuestras pérdidas, como la que nos prohíbe ser dueños de nuestros destinos. Pero, sin conocimiento de nuestra historia, no tenemos sentido de orgullo, de defender el legado de nuestros próceres y otros guayaquileños dignos de imitar.

Muy pocos guayaquileños conocen que la primera vez que Vicente Rocafuerte fue elegido legislador, representó a la provincia de Pichincha o que los primeros diplomáticos ecuatorianos y guayaquileños fueron José Joaquín Olmedo y Rocafuerte. Ambos personajes estuvieron en Londres, el primero representando a Perú y el segundo a México. No conocen que como república, todos los movimientos para defender las libertades surgieron en Guayaquil, 1833, 1843 y 1845. Lo hicieron a lo largo del siglo XIX. Sin el apoyo moral, económico y político de guayaquileños, Eloy Alfaro no hubiera logrado hacer todo lo que hizo.

¿Cuáles logros han tenido los guayaquileños en los últimos treinta años, excluyendo la Alcaldía? Muy pocos. ¿Cómo se puede permitir que la Casa de la Cultura de Guayaquil reciba una fracción de la de Quito; que el Archivo Histórico del Guayas se encuentre semiparalizado por falta de recursos económicos. ¿Cómo es posible que profesionales con gran experiencia didáctica tengan que hacer múltiples viajes a Quito para lograr aprobaciones de apertura de centros de estudios?

La señora alcaldesa debió portarse firme para lograr que el Gobierno acabe de posponer decisiones que tienen que ver con la seguridad ciudadana. Bien por ella y la ciudad. Pero los triunfos aislados son insuficientes. Son necesarias protestas simultáneas de toda la sociedad.

Durante centurias Guayaquil fue ignorado hasta que en el siglo XIX los guayaquileños dijeron ¡basta! Hay que repetir la historia, necesitamos un nuevo 6 de Marzo.

Fuente Expreso