Era del arribismo

Ciertamente, la RC marcó una era en Ecuador que las posteriores generaciones leerán con vergüenza. No solo fueron los años del atraco masivo y descarado de los fondos públicos, también fue el lapso del arribismo al más alto grado.

El deseo de superación siempre hubo en el país; en últimas décadas surgió el arribismo codicioso por la cantidad de bienes y servicios a la orden del consumidor. De pequeño, pocas personas tenían auto y no existía la variedad de marcas y modelos. La poca ropa de marca no era símbolo de estatus. Ricos y pobres usaban zapatos Calero, nombre de un gran empresario de origen muy pobre, que en 30 años hizo gran fortuna. Los dedos de las manos sobraban para contar los restaurantes en la ciudad. La codicia era la excepción, no había TV y muy pocas personas viajaban al exterior. Los dirigentes gremiales peleaban por principios. Hoy, hay una codicia desaforada, lo que interesa es don dinero, a como dé lugar. Como mencioné en 2012 en esta columna, Ecuador comenzó a tener nuevos ricos, producto de la corrupción pública-privada y no como había sucedido en el pasado: nuevos ricos en cada auge económico, resultante de nuevas actividades económicas.

Un exfuncionario tuvo la osadía de pedirme que le probara la corrupción, hoy es prófugo de la justicia. Esos incorrectos nuevos ricos hacen gala de su dinero mal habido; critican a los que tienen dinero hecho lícitamente, pero los imitan en las ciudadelas donde viven, en los restaurantes donde comen y en las marcas de la ropa que usan. Irónicamente predican el socialismo.

Ellos también practicaron el arribismo académico; algunos “personajes” tienen títulos obtenidos fraudulentamente. Lo hicieron para completar sus delirios de grandeza. El Gobierno de la RC fue el que más burócratas tuvo con títulos de cuarto nivel. Con tantos genios la economía debió haber crecido sostenidamente a las tasas más elevadas en la región y haber optimizado los 230.000 millones de dólares que ingresaron. Sucedió todo lo contrario, el crecimiento promedio de la economía fue inferior al de los primeros años después de la dolarización.