Isaac Cohen: TITUBEO

Al finalizar el primer trimestre de este año, la economía de Estados Unidos está enviando señales cruzadas. Del lado positivo, hubo crecimiento vigoroso en 2018, estimado en 3 por ciento, primordialmente debido a las rebajas de impuestos aprobadas en 2017, con inflación subyugada, salarios crecientes y bajo desempleo. No obstante, el Departamento de Comercio reveló la semana pasada una revisión hacia abajo de las cifras de crecimiento del último trimestre de 2018, de 2.6 a 2.3 por ciento, causada por menos gasto de los consumidores, de los gobiernos estatales y locales y de las empresas. Además, la debilidad en el gasto persistió en enero, debido al cierre del gobierno, el mal clima y la volatilidad de la bolsa de valores. La desaceleración se reflejó en la decisión del banco central de dejar igual la tasa de interés.

Ante estas señales contradictorias, el Wall Street Journal (04/01/19) dijo, durante los últimos seis meses “el trayecto de los inversionistas ha sido disparejo.” Por ejemplo, después de la caída de diciembre, el índice bursátil S&P 500 recuperó vigor en enero y febrero, acercándose a niveles récord, pero cayó de nuevo en marzo, por la desaceleración en casi todas las economías industrializadas y en China, junto a proyecciones de crecimiento moderado en Estados Unidos.

Aún así, los economistas de la Casa Blanca proyectan por lo menos 3 por ciento de crecimiento en los años venideros, siempre y cuando haya otra rebaja de impuestos, así como un programa de inversión en infraestructura, los cuales no parecen factibles porque ahora la oposición controla la Cámara de Representantes. También hay riesgos en el panorama, tales como las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, las cuales según David Lipton, Director Gerente Adjunto del Fondo Monetario Internacional, “plantean el mayor riesgo para la estabilidad global.”

INGLES

At the end of this year’s first quarter the US economy is sending mixed signals. On the positive side, there was vigorous growth in 2018, estimated at 3 percent, mainly due to the tax cuts approved in 2017, with subdued inflation, increasing wages and low unemployment. However, the Commerce Department revealed last week a downward revision of the growth figures for last year’s fourth quarter, from 2.6 to 2.2 percent, caused by lower spending by consumers, state and local governments and businesses. Additionally, the weakness in spending persisted in January, due to the government shutdown, bad weather and stock market volatility. The slowdown was reflected in the decision by the central bank to leave interest rates unchanged.

Facing these contradictory signals, The Wall Street Journal (04/01/19) said, during the past six months, “investors have been on a wild ride.” Fpor instance, after a deep fall in December, the S&P 500 Index regained strength in January and February, approaching record highs, but sank again in March, on account of weakness in most industrialized economies and China, together with moderate growth projections for the United States.

Even so, White House economists project at least 3 percent growth in the years ahead, provided another tax cut is approved, as well as an infrastructure investment program, which do not appear feasible with the opposition now in control of the House of Representatives. There are also risks in the outlook, such as the trade tensions between China and the United States, which according to David Lipton, Deputy Managing Director of the International Monetary Fund, “pose the largest risk to global stability.”