Historia secuestrada

La historia no debe tener ideología. En Ecuador no la tuvo hasta mediados del siglo XIX, los hechos se describían como eran; luego empezaron a salir historiadores de provincias serranas, cuya mayoría ha criticado la historia guayaquileña: personajes, eventos, etc.

Por fanatismo a Bolívar, Flores y otros, han manipulado la historia y calificado con epítetos a adversarios de los mencionados. Ejemplo: “Rocafuerte fue un ciudadano […] que viajaba por Europa y Rusia en tanto sus compatriotas luchaban por la emancipación […]. Una figura compleja y una personalidad deleznable…”. Para el autor, Rocafuerte fue vago y paseó mientras sus compatriotas daban sus vidas por la Independencia. Debe saber que en tres ocasiones fue puesto en prisión y arriesgó su vida por pelear por las libertades. A los dictadores no les gustaba lo que escribía y decía. Viajó para difundir las ideas de libertad, financió a numerosos precursores de la Independencia de varios países, como el mejicano Servando Teresa de Mier. Solo a los de mente pequeña se les ocurre despreciar a Rocafuerte. Él trajo la modernidad a Ecuador e impulsó la educación.

Con el advenimiento del marxismo, la Revolución Rusa y el pensamiento de Lenin, esos historiadores dan giro a los sucesos históricos, distorsionan al interpretar la historia con visión marxista. Consideran el éxito profesional y empresarial nefastos para los intereses del país, y que grandes productores, exportadores y banqueros no tienen alma. Actualmente, la historiografía ecuatoriana es marxista, llena de resentimiento y odio. En los años de la mal llamada RC, los historiadores de esa tendencia se multiplicaron por el Gobierno haber promovido y financiado sus libros. Lo trágico es que esas obras se usan como texto de estudio en los colegios. Ningún guayaquileño protesta.

La historia no puede continuar secuestrada. El vicepresidente del país debe intervenir. Hay que entregar, sin rodeos, 50 % del apoyo del Gobierno recibido por la Academia Nacional de Historia al Capítulo Guayaquil, como 30 años atrás logró Solca Quito. Urge escribir la historia libre de prejuicios.

https://www.expreso.ec/opinion/columnas/historia-secuestrada-FX2725968