Isaac Cohen: DESACELERACION EN CHINA

La economía de China el año pasado alcanzó el tasa más baja de crecimiento de las últimas tres décadas. Según la última revisión del Panorama Económico Mundial del Fondo Monetario Internacional, divulgada en enero, la tasa estimada de crecimiento en China en 2018 es de 6.6 por ciento y en 2019 y 2020 la tasa proyectada de crecimiento es de 6.2 por ciento. Pero el Panorama Económico advierte que “la desaceleración del crecimiento en China podría ser más rápida de lo esperado si continúan las tensiones comerciales.” https://blogs.imf.org/2019/01/21/a-weakening-global-expansion-amid-growing-risks/

El impacto de la desaceleración en la segunda economía más grande se manifiesta a lo largo del mundo, especialmente en aquellas economías donde China se ha vuelto el principal socio comercial. Tal es el caso de Alemania, donde la desaceleración en China ha contribuido a la débil tasa de crecimiento de 1.5 por ciento esperada para 2018.

La reducción en diciembre en las importaciones de China, reflejo de una caída en las ventas al menudeo al nivel más bajo de los últimos 15 años, significó menos importaciones de semiconductores japoneses y menos ventas de autos, teléfonos inteligentes y equipo pesado para construcción de Estados Unidos. Otras economías asiáticas, tal como Corea del Sur también han registrado profundas caídas en sus exportaciones a China.

Asimismo, los exportadores de materias primas de las economías de mercado emergente han sido afectados por la desaceleración en China. Por ejemplo, los precios de la mayoría de metales y hasta los del petróleo crudo han bajado ante la expectativa de menor demanda en China.

Ante el impacto global de la desaceleración, la pregunta es si esta vez el banco central de China de nuevo proporcionará el estímulo requerido para evitar un aterrizaje brusco.

INGLÉS

The Chinese economy last year reached the lowest rate of growth of the past three decades. According to the latest update of the International Monetary Fund’s World Economic Outlook (WEO), released in January, China is estimated to grow 6.6 percent in 2018 and projected to grow 6.2 percent in both 2019 and 2020. But the WEO warned “China’s growth slowdown could be faster than expected especially if trade tensions continue.”

The impact of the slowdown in the second largest economy is evident throughout the world, especially in those economies where China has become the main trading partner. Such is the case of Germany, where the slowdown in China has contributed to the tepid rate of growth of 1.5 percent expected for 2018.

Also, a December fall in Chinese imports, reflecting a slowdown in retail sales to the lowest level in 15 years, meant less imports of Japanese semiconductors and less sales of cars, smart phones and heavy construction equipment from the United States. Other Asian economies, such as South Korea have registered deep falls in their exports to China.

Commodity exporters from emerging market economies have also been hurt by the slowdown in China. For instance, the prices of most metals and even those of oil have gone down due to the expectation of less demand from China.

Given the global impact of the slowdown, the question is if this time China’s central bank will again provide the stimulus required to avoid a hard landing.