Gonzalo Cucalón: La importancia de la cuenta corriente nacional

Dadas las devaluaciones en países emergentes y la guerra comercial entre EE.UU. y China, las cuentas corrientes nacionales tuvieron un espacio estelar dentro del acontecer económico mundial en el 2018. Al contener éstas a la famosa balanza comercial como elemento determinante, se vuelve clave entender cómo afecta la cuenta corriente a los países emergentes. Por ejemplo, si un país tiene un déficit de cuenta corriente, significa que está gastando, a través de inversión, gasto doméstico y gasto público, más de lo que está produciendo.

Como para importar se necesita pagar en divisas, este déficit solo puede existir si otros están dispuestos a prestarle de sus fondos (a través de deuda o de inversión directa), o si el país está dispuesto a gastarse sus reservas, lo cual podría generar dudas sobre la capacidad del país de poder hacer sus pagos en divisas en un futuro. Por el contrario, si el país produce más de lo que consume, se van generando reservas, que al ser mantenidas en divisas generan la tranquilidad de que el país no se va a quedar sin moneda dura para cumplir con sus pagos internacionales.

En este momento, vale la pena aclarar que tener un déficit de cuenta corriente no es algo que está mal. Estados Unidos lleva muchos años de crecimiento económico llevando un déficit de cuenta corriente que es financiado por países superavitarios como China (el principal inversionista en Bonos del Tesoro de los EE.UU.), Japón y Alemania. Pero para poder mantener un déficit de cuenta corriente por muchos años es necesario estar en capacidad de atraer capitales de manera sostenida, y la mayoría de países emergentes tienen grandes dificultades para hacerlo. Por esta razón, países como China adoptaron la estrategia de mantener un superávit, para estar protegidos frente a los vaivenes de los mercados.

Un ejemplo claro de esto se da al comparar Argentina con Brasil. Como dice el exministro de Finanzas chileno Andrés Velasco: “Según la lógica convencional, Argentina está en problemas, Brasil, en cambio, no lo está por la diferencia entre sus cuentas corrientes. A finales de 2017, la de Argentina tenía un déficit de cerca del 5% del PIB, en contraste con el casi equilibrio de la de Brasil. Dado que Brasil no necesita depender de acreedores extranjeros, los mercados financieros apenas se inmutan, incluso cuando los políticos hacen extravagantes promesas en sus campañas”. El camino neoliberal de Argentina dejó al país vulnerable a la sospecha de iliquidez, lo que causó la devaluación.

De esto podemos concluir que mantener una cuenta corriente cercana a cero sirve a los intereses del Ecuador, lo cual es importante para los financistas internacionales. Para este fin, dar pasos que estimulen las exportaciones sería lo ideal, pero medidas que restrinjan las importaciones tampoco deberían de ser descartadas. También debemos considerar que los flujos que lleguen del financiamiento externo, ya sea por préstamos a China, bonos o al FMI, deberían generar reservas que nos ayuden a mejorar nuestra posición de liquidez frente a los mercados internacionales.