Guillermo Arosemena: Necesario algo nuevo

En los 188 años de vida republicana Ecuador ha tenido cerca de 100 jefes de Estado, incluidos los miembros de las juntas militares, alrededor de uno cada dos años. ¡Qué inestabilidad!

Todos ofrecieron terminar con la pobreza y hacer cambios; en cuanto a lo último, numerosos han sido perjudiciales para la economía del país. ¿Es acaso incapacidad de los ecuatorianos? Los cambios necesarios están por verse. Todos protestan: productores de arroz, taxistas, sector salud, exportadores, importadores, etc. Estos incidentes ocurren en todos los gobiernos. El despegue del país cada año es más lejano. El presidente Lenín Moreno ha ofrecido cambios.

Ecuador sufre por no haber tenido un propósito nacional, basado en acuerdos de la sociedad sobre qué necesita el país para trazar un sendero y caminar a la prosperidad. La ausencia de propósito se inició desde los Padres de la Patria, quienes al independizarse mantuvieron el sistema económico español y las mismas leyes. No se inspiraron en la legislación inglesa, holandesa o estadounidense, las más avanzadas de la época. Los aranceles de aduana se presentaron como trabas a las actividades productivas. Los impuestos heredados del sistema español siguieron en la República, se eliminaron gradualmente desde la segunda mitad del siglo XIX; el último, en 1889.

La Constitución guayaquileña fue mezcla de pasado con futuro: primer artículo: “La provincia de Guayaquil es libre e independiente […] su gobierno es electivo; y sus leyes las mismas que regían últimamente…”.

Lo nuevo: la libertad y forma de elegir. Lo viejo: las leyes heredadas. En el artículo tercero, Olmedo escribió sobre libertad para comerciar: “El comercio será libre, por mar y tierra…”. No hubo libre comercio. Las muchas constituciones posteriores incluyeron artículos que ataban al pasado y otros que reflejaban el presente y futuro.

La inestabilidad política y económica desde 1830 creó una forma de vida a la que los ecuatorianos se acostumbraron. Desde la segunda mitad del siglo XX la corrupción pasó a ser otro elemento pernicioso en la forma de vida del ecuatoriano. Seguirá.

Fuente: EXPRESO