Pepe Gutiérrez: “Barcelona 2018 de la alegría a la depresión”

La temporada 2018 ha sido un compendio de emociones para Barcelona que al principio se traducía en ilusión, esperanza y búsqueda de gloria pero qué poco a poco comenzó a llenarse de malos momentos zozobra y decepciones.

El año empezaba con una noche amarilla espectacular con la presencia del campeón del mundo en el 2002 con Brasil y monarca de Champions 2007, Kaká pero más temprano que tarde el destino le tenía preparada al ídolo una alegría momentánea pero un par de golpes de los que no se iba a levantar en el primer semestre.

El primero fue la prematura eliminación de la Copa Sudamericana en manos de un incipiente General Díaz de Paraguay que con la ley del mínimo esfuerzo se llevó un empate sin goles del monumental para cerrar la serie como local y dejar las cosas 2-1 marcando a fuego una historia negra para el más veces campeón del Ecuador.

El segundo mazazo fue el hecho de estar puntero con seis puntos de distancia con su máximo perseguidor Liga de Quito y caer en los duelos dentro y fuera de casa para finalmente caer ante Guayquil City y empatar con Aucas para perder una primera etapa que parecía cosa hecha para los de Almada.

Pensando en la segunda mitad del año llegaron Guerrón, Ayoví, Alemán y Erazo pero este último para colmo de males no pudo ser habilitado por problemas en una cláusula que lo impedía en el préstamo firmado con el club guayaquileño y esto dejó un equipo remendado que dio pie con bola hasta que jugó con su ‘bestia negra’ en el monumental, volviendo a sucumbir lo que sumió en una crisis de ocho partidos sin ganar que lo dejaron sin chances reales de jugar la final del campeonato nacional.

Con esta radiografía nos podemos dar cuenta que lo necesario es una reingeniería en el plantel, renovarlo con miras al 2019 para que Almada pueda sacarle el rendimiento en intensidad que requiere su juego y así expresar su máximo nivel. Personalizado ya no deberían de seguir Díaz, Oyola, Segundo Castillo, Minda, Nahuelpán, Guerrón y Arroyo.

Las cosas están dichas, veremos, veremos y ya sabremos.