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Guillermo Arosemena: Al estilo de nuestros gobernantes

La conducta del presidente Trump en EE. UU. es inédita en ese país, no hay precedente. Inédito porque nunca un presidente en funciones se ha expresado en duros términos de sus antecesores; no ha existido un presidente que ofenda a la prensa, como él lo hace; por ser un presidente al que no le importa mentir, sabiendo que la prensa lo refutará; porque se dice y contradice, en minutos cambia de pensar; por estar en contra de todas las instituciones creadas a nivel global después de la II Guerra Mundial y en las que EE. UU. tuvo rol preponderante; por no haber existido otro con tan enorme ego, pues afirma ser el mejor presidente de todos los tiempos; porque es el que más ha enfrentado a los rusos y chinos, y porque es inédito que un funcionario de alto rango del Gobierno envíe un artículo de opinión al New York Times, el cual, entre otras críticas, afirma que Trump es amoral, con un estilo impetuoso, conflictivo, mezquino e ineficaz.

Cada párrafo del citado escrito describe su personalidad y el caos en el poder Ejecutivo: “El dilema -que él no comprende del todo- es que muchos de los funcionarios de alto rango en su propio gobierno trabajan con diligencia desde adentro para frenar partes de su programa político y sus peores inclinaciones […] nuestro deber primordial es con este país, y el presidente sigue actuando de una manera que es perjudicial para el bienestar de nuestra república […] muchos de los funcionarios que fuimos designados por Trump nos hemos comprometido a hacer lo que esté a nuestro alcance para preservar nuestras instituciones democráticas, y al mismo tiempo, contrarrestar sus impulsos más equivocados hasta que deje el cargo […]. Queremos que el gobierno tenga éxito […]. La raíz del problema es la falta de moral del presidente. Cualquier persona que trabaje con él sabe que no está anclado a ningún principio básico discernible que guíe la forma en que toma decisiones […]. Las reuniones con él se descarrilan y salen del tema, se involucra en diatribas repetitivas y su impulsividad deriva en decisiones a medias, mal informadas y en ocasiones imprudentes, de las que posteriormente se tiene que retractar…”.

Fuente: EXPRESO

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