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Guillermo Arosemena: Millardarios sin un centavo

Es el título de un libro de Max Shapiro, publicado en 1980, trata sobre la historia de la hiperinflación en el mundo, desde la Antigüedad. En la hiperinflación, los billetes tienen muchos ceros pero no valen nada. Lo sucedido a Alemania entre 1921 y 1923 durante la llamada República de Weimar es el más destructivo ejemplo de lo que sucede cuando una moneda pierde su valor; una estampilla de correo costaba cuatro millones de marcos. Antes de iniciarse la hiperinflación se compraba un dólar con cuatro marcos, a 1923 se necesitaban 4 billones de marcos; la devaluación tenía doce ceros. Desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, el Gobierno alemán no paró la impresión de billetes hasta llegar a la destrucción de la economía. Maduro en Venezuela está reeditando lo sucedido en Alemania. Bolívares con muchos ceros que poco valían, han sido remplazados por una nueva moneda que tiene menos ceros.

Entre 1967 y 1980 hice algunos viajes a Argentina y Chile, países que tuvieron la espiral inflacionaria más alta de la región. El Baby Beef era un plato de carne de 12 onzas, lo mejor que se podía comer. Argentina es famosa por su ganado. Cuando había galopante inflación costaba un dólar y cuando la economía se fortalecía y el valor del peso aumentaba, la misma carne con el mismo peso, valía 6 dólares. En Chile sucedió algo similar. En época de Allende se devaluó tanto el peso que se creó el escudo. Lejos de parar la inflación, la nueva moneda continuó devaluándose. Un año antes de que Allende cayera, los extranjeros al llegar a Chile tenían que comprar en escudos el equivalente de 60 dólares diarios de estadía. Al salir, si la persona había permanecido más días tenía que entregar dólares por el exceso de la estadía. El extranjero dejaba Chile con moneda que en poco tiempo perdería su valor. Los precios en los almacenes cambiaban diariamente. Recuerdo que en un viaje pasé por un almacén y me gustaron unos zapatos, como estaba cerrado llegué al día siguiente al caer la tarde. Ya no era el mismo precio, había subido. Hoy los venezolanos pagan muy caro el socialismo del siglo XXI.

Fuente: EXPRESO

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