El arte de Ernesto Neto se queda de forma permanente en el Guggenheim Bilbao

Bilbao (España).- El arte orgánico del brasileño Ernesto Neto tiene desde hoy un hueco permanente en el Museo Guggenheim de Bilbao (norte de España), con la pieza titulada “Burbuja blanca” (White Bubble, 2013/2017), un ejemplo de sus características esculturas de poliamida elástica.

El museo presentó hoy al público esta pieza, recientemente donada por Neto, a quien el Guggenheim bilbaíno le dedicó una amplia retrospectiva en 2014, y que formará parte de su colección particular.

Neto (Río de Janeiro, 1964) decidió donar esta pieza con motivo del 20 aniversario del museo, que se inauguró en octubre de 1997.

“Burbuja blanca” fue una de las piezas incluidas en su exposición de 2014 pero ha sido reconfigurada específicamente para adaptarla a los especiales espacios del edificio diseñado por Frank Gehry.

Realizada en tul y tubos de poliamida y de dimensiones variables, constituye una “importante exploración y reflexión acerca de los límites del cuerpo humano”, señaló el Museo Guggenheim Bilbao en un comunicado.

Es además “una importante exploración y reflexión acerca de los límites del cuerpo humano”.

A lo largo de más de veinticinco años de carrera, Neto ha realizado desde dibujos a instalaciones de grandes dimensiones que están concebidas para ser atravesadas, habitadas, sentidas e incluso olidas.

El objetivo del artista es que “el espectador pueda interactuar con ellas, experimentando con su propio cuerpo y sus sentidos, sin perder de vista que, al mismo tiempo, son, como el cuerpo humano, frágiles y delicadas”, resalta la nota.

Fue a mediados de los años noventa cuando Neto empezó a rellenar piezas de tejido de poliamida, previamente cosidas, con materiales tan dispares como bolas de espuma de poliestireno, harina o especias para configurar formas que recuerdan a cuerpos u organismos vivientes. EFE

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