Aracely Arámbula ha sido un pilar fundamental en el desarrollo de sus hijos, Miguel y Daniel, frutos de su relación con Luis Miguel. La artista ha mantenido siempre un perfil bajo en lo que respecta a la vida personal de ellos, prefiriendo protegerlos de la atención que provoca el famoso mundo del espectáculo.

Sin embargo, con el creciente interés mediático en torno a su hijo mayor han empezado a florecer. Recientemente, el padre del piloto de Fórmula 1, Checo Pérez, Antonio Pérez Garibay, reveló que Miguel Arámbula está listo para dar el salto al escenario musical internacional.

La verdad es que no, por el momento no hay nada de eso. Estamos concentradísimos en Perfume de Gardenia, ellos en sus escuelas. Me tienen ellos prohibido que hable de ellos, así que ellos mismos me dijeron: ‘Ya, no queremos saber nada’”, reseñó ¡Hola! Américas.

A pesar de la emoción que tal anuncio pudiera suscitar, Aracely ha sido cautelosa al abordar el futuro musical de su hijo. En diversas ocasiones, ha manifestado su deseo de que Miguel y Daniel crezcan rodeados de amor y apoyados en sus decisiones, pero, al mismo tiempo, ha optado por mantenerlos alejados de la farándula hasta que ellos mismos decidan lo contrario.

Si a ellos les gustaran las cámaras, aquí estarían al lado mío porque además Daniel es muy chistoso y a Miguel también le gusta la actuación, les llama la música, les llama todo eso. Ojalá que hereden la voz de por allá”, añadió a Ventaneando.

Sin embargo, se desconoce si Miguel realmente quiere seguir los pasos de su madre y su padre. Además, existe la preocupación de que el tumulto que acompaña la industria del entretenimiento pueda ser abrumador para un joven que aún está en proceso de definirse a sí mismo en cuanto a su futuro profesional.

Recientemente, la actriz expresó su satisfacción al ver que sus hijos tienen pasiones y sueños propios. Sin embargo, insistió en la importancia de que estos se desarrollen en un ambiente de respeto y tranquilidad. Esto refleja un enfoque protector y atento hacia el desarrollo personal de sus hijos, en un mundo donde la exposición mediática puede ser tanto una bendición como una maldición.

Fuente: eldiariony.com

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