Al año de la pandemia, pruebas PCR aún no se masifican; aumentaron camas en UCI y hubo quejas por atención en la línea 171

“Contamos con personal con experiencia, reactivos, infraestructura, el flujo y el laboratorio adecuado para manejar este tipo de casos de impacto internacional”. Esas fueron las palabras de Alfredo Bruno, funcionario del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (Inspi), del MSP, el 29 de febrero de 2020 cuando se anunció al país el primer caso de COVID-19 en Ecuador.

El Inspi era el único centro autorizado al inicio de la pandemia para procesar las pruebas de COVID-19 en su matriz, Guayaquil. Luego se dio paso al laboratorio en Quito y en Cuenca. Y ya en la emergencia sanitaria y cuando empezó el estado de excepción, que arrancó a las 00:00 del martes 17 de marzo, se permitió a los laboratorios privados procesar las pruebas, tras calificarse. Para ese entonces la demanda era elevada y los resultados demoraban en llegar, hasta veinte días, para los pacientes que morían sin saber que tenían el virus y para los que se aferraban a la vida.

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