Adiós a la retención de líquidos: así puedes evitar esta manera de ‘engordar’

La retención de líquidos o edema (es su nombre científico) es probablemente uno de los problemas más comunes que dificultan el control del peso. ¿Quién no ha tenido o se ha quejado alguna vez de retención de líquidos? Sin duda, no es nada raro ni inusual tener este problema, no se trata de ninguna enfermedad en sí, sino de un síntoma derivado o producido por ciertas posturas, enfermedades o incluso por efectos secundarios de algunos fármacos. Para disminuir este problema de retención de líquidos, es importante seguir una serie de medidas dietéticas muy fáciles de seguir y algunas medidas más físicas o posturales.

Pero veamos antes qué es y en qué consiste este problema tan frecuente. Según explica a EL ESPAÑOL Katherine García, endocrinóloga del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la retención de líquidos o edema consiste en un exceso de agua acumulado en los tejidos del cuerpo, procedente de los pequeños vasos sanguíneos, lo cual provoca hinchazón en cualquier parte del cuerpo, frecuentemente en manos, brazos, piernas y pies y un consiguiente aumento de peso. Pero “no hay que confundir retención de líquidos con el aumento de peso por exceso de grasa corporal (sobrepeso y obesidad), aclara la experta.

Los casos leves de retención de líquidos, como sigue exponiendo esta profesional, pueden deberse a varias causas: a estar sentado o a permanecer en una misma posición durante mucho tiempo, a abusar de la sal en las comidas, al periodo premenstrual o al embarazo.

Distinta gravedad

Por su parte, los casos graves se deben a ciertas enfermedades como la insuficiencia cardiaca congestiva, la insuficiencia renal, el síndrome nefrótico, la cirrosis hepática, la insuficiencia venosa crónica, las enfermedades de los vasos linfáticos, el déficit de proteínas por desnutrición, y a los efectos secundarios de algunos medicamentos (algunos fármacos indicados para el tratamiento de la hipertensión, antiinflamatorios, corticoides, anticonceptivos y un fármaco para la diabetes llamado pioglitazona). “Las consecuencias para la salud de la retención de líquido dependerá por tanto de la causa subyacente, afirma.

Los síntomas que pueden avisar de un problema de retención de líquidos son, tal y como informa en su web la Fundación Española del Corazón (FEC) un aumento de peso inexplicable, hinchazón en las piernas y en los tobillos, aumento del perímetro abdominal y la presencia de fóvea.

Cuando una persona sufre retención de líquidos es importante adoptar una medida dietética fundamental: moderar y disminuir el consumo de sal. Ésta sin duda la clave para mejorar y solucionar este problema. “La manera de combatir el exceso de líquidos con la alimentación es limitando el consumo de sal: moderar el aporte de sal cuando cocinamos, evitar el salero en la mesa y evitar el consumo de alimentos elaborados con alto contenido en sal leyendo el etiquetado del alimento, indica García.

¿Dónde está la sal?

Así, y según indica la FEC, las principales fuentes de sodio son la sal de mesa, los alimentos y el agua. Por ello una de las medidas más importantes es evitar el agregado de sal en las comidas, pudiendo usar en su lugar, para potenciar el sabor, productos como hierbas, especias, limón, vinagre y aceites aromatizados con ajo, orégano, etc. En este artículo se señalan algunas especias que pueden sustituir a la sal en las comidas.

Los alimentos en su forma natural tienen muy poco contenido en sal (frutas, verduras, legumbres, carne, pescado), sin embargo si a cualquiera de estos alimentos le añadimos sal, podemos convertirlo en un alimento con alto contenido en sal, expone García. Además, sabemos que cualquier producto procesado puede contener gran cantidad de sal, pero también hay otros productos que tienen sal de forma encubierta, es decir, alimentos que a priori no pensamos que vayan a tener mucha sal y sin embargo, sí la llevan.

La única manera para descubrirlo es leyendo el etiquetado de alimentos, y evitar todo aquel que tenga más de 1 gramo de sal por 100 g de alimento, explica. Por otro lado, en cuanto a las cocciones de las comidas, aconseja la FEC, es preferible usar como método para cocinar, el vapor o el papillote. Así “los alimentos se cuecen en su propio jugo y conservan todo su sabor, escribe esta fundación. También se puede usar el horno o la plancha y los guisados y los estofados.

Además de estas medidas dietéticas es importante también para disminuir la retención de líquidos, adoptar otras medidas posturales. Según la FEC, las más importantes serían: poner las piernas en alto, evitar estar tanto mucho tiempo sentados, mover las piernas y por supuesto, practicar o hacer ejercicio de forma regular. De modo que las tres claves principales son: moderar el consumo de sal, no estar mucho tiempo sentados y practicar ejercicio físico regularmente.

Fuente: elespanol.com

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