Abrámovich y Mansour bin Zayed al Nahyan, dos magnates excéntricos que encontraron en el fútbol un lugar para agigantar sus fortunas

El mundo del fútbol se mantiene expectante por lo que sucederá en el Estadio do Dragão, en Portugal. Este sábado, desde las 16, Manchester City y Chelsea disputarán la final de la UEFA Champions League. Lo harán bajo el calor de un porcentaje de hinchas que volverá a la cancha en tiempos de pandemia. Y también bajo la atenta mirada de sus dueños, dos excéntricos magnates que fueron agigantando sus fortunas a través de los negocios del gas y petróleo.

En menos de dos décadas, los Blues y los Citizens pasaron de ser dos equipos sin mucha historia en la liga inglesa a convertirse en dos de las máximas potencias de Europa gracias a la inyección económica los multimillonarios Roman Abrámovich y Mansour bin Zayed al Nahyan, que encontraron en la pelota un buen lugar para seguir acrecentando sus patrimonios.

Entre ambos conjuntos conquistaron siete de los últimos diez títulos de la Premier League, además de los internacionales, y aventajan por una gran diferencia a Manchester United, que en dicho período ganó solo cuatro, los mismos que Arsenal, mientras que Liverpool levantó solo dos.

En el caso de Chelsea, que buscará alzar la segunda Orejona en la historia, es manejado por Abrámovich, nacido en Rusia en 1966 y actualmente ciudadano israelí, quien quedó huérfano a los cuatro años y fue criado por sus tíos.

A través de su amigo Boris Yeltsin se introdujo en el mundo del petróleo y del gas cuando estos sectores comenzaban a privatizarse con la caída de la Unión Soviética. Desde ahí comenzó a acumular riquezas y antes de los 40 años ya se había convertido en una de las diez mayores fortunas de Rusia, que hoy se calcula en 15 mil millones de dólares.

A mediados de 2003 compró a un Chelsea agobiado por las deudas e invirtió grandes sumas de dinero para rápidamente meterlo en la lucha europea. Adquirió los derechos deportivos de varios de los mejores jugadores y directores técnicos del mundo, gastando 165 millones de euros en la compra del equipo y casi 2800 millones en términos de incorporaciones durante los casi 20 años de gestión. Los resultados fueron casi inmediatos porque, desde entonces, los de Londres ganaron cinco Premier Leagues, cinco FA Cups, tres Copas de la Liga y dos Community Shields, además de la Champions y las dos Europa League.

Por otro lado, los hilos de Manchester City los mueve el jeque Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahayan, un político de Emiratos Árabes Unidos y miembro de la familia real de Abu Dhabi. También es parte del Consejo Supremo del Petróleo e integra el consejo de numerosas sociedades de inversión, incluyendo la Sociedad de Inversión Internacional del Petróleo y la Abu Dhabi Investment Council.

En septiembre de 2008, decidió comprar a los Citizens por un aproximado de 250 millones de euros. A partir de ahí, la historia del club cambió: sumó a las máximas figuras por valores exorbitantes y pasó de ser un equipo más en Inglaterra a convertirse en protagonista estelar temporada tras temporada.

Si bien la deuda pendiente es la Champions League, Manchester City pisó muy fuerte en las islas desde la llegada del jeque Mansour hace poco menos de 15 años: se quedó con cinco Premier Leagues, dos FA Cups, seis Copas de la Liga y tres Community Shield.

Más allá del elenco británico, el árabe decidió dar un paso adelante con la creación de City Football Group, en 2014, una empresa que maneja los negocios de Melbourne City de la A-League australiana, de New York City de la Major League Soccer, de Yokohama Marinos de la J. League Division 1 y de Montevideo City Torque de la Primera División de Uruguay.

Además, el político árabe es miembro del Consejo de Al Jazeera Sport Company, la cual intervino para organizar el Mundial de Clubes de la FIFA en los Emiratos Árabes Unidos en 2009 y 2010.

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