53 mil alumnos forjan pasos en la Universidad de Guayaquil

A las 17:30 del martes 4 de julio, en plena mitad del primer semestre del año lectivo, decenas de estudiantes, en su mayoría oficinistas, avanzan por la puerta principal de la avenida Delta, adentrándose hacia las diferentes facultades de la Universidad de Guayaquil.

Algunos ingresan luego de haber sacado copias en los más de 20 locales ubicados en la acera opuesta, o han impreso informes o plastificado archivos.

Carlos Cevallos, María Belén Chica y Jonathan Peñaranda, con su particular vestimenta de estudiantes de Medicina, dialogan en una de las plazas del edificio Palau. Ellos cumplen una jornada de “sacrificio”, con actividades didácticas entre las 07:00 y las 19:00. Relatan que tuvieron clases en la mañana, luego charlas en un sanatorio del centro y al atardecer volvieron a las aulas universitarias.

“Ya uno se acostumbra”, menciona Cevallos, quien cursa el octavo semestre.

A diario, ellos aún palpan necesidades visibles, el constante cambio de aulas, falta de mantenimiento de baños. Aunque Medicina es una de las facultades repotenciadas con mobiliario y con equipos de última tecnología, aún se ofrecen proyectores en los pasillos de la U., ya que faltan en ciertas aulas.

En medio de las conversaciones de alumnos en ese lugar, algunos discuten sobre sus tareas, los proyectos del día siguiente o simplemente sobre sus vidas.

Culminadas sus clases de Medicina, Margarita Carpio, Alejandro Pavón y John Azanza viven la cotidianidad de comparar sus tareas, ese día de Auditoría Forense. Los tres siguen Contaduría Pública y salen raudos hacia sus clases recibidas temporalmente en un espacio de la Facultad de Medicina por la remodelación del edificio de Administración.

Esos son parte de los trabajos que se cumplen en la universidad para seguir ascendiendo de la categoría B a la A. En el 2013, la U. pasó a categoría D y fue intervenida hasta el año pasado, en que fue recategorizada.

Cotidianamente, el movimiento de los 53.781 estudiantes se inicia a las 06:30 por la puerta principal de la av. Delta. Por esa vía llegan los alumnos a pie, en bus o en sus autos.

Los ingresos desde la avenida Kennedy lucen congestionados por vehículos y buses que se dirigen hacia el campus.

En las tardes el movimiento se vuelve a intensificar a partir de las 17:30, cuando los jóvenes, en su mayoría trabajadores, raudos buscan una de las 756 aulas del campus.

En uno de los edificios remodelados, en Leyes, Carlos Galarza junto con Jonathan Chávez y otra compañera resaltan la llegada en los últimos años de maestros como Constaine Velasco, Nelson Rojas y Eduardo Argudo, aunque lamentan que haya daños con el aire de su aula y en los baños del sitio. “Ha mejorado bastante, la infraestructura no era así, y algunos son muy buenos profesores para los que existían”, cita Gálvez.

Del total de alumnos, las tres facultades con mayor número de alumnos se distribuyen entre Ciencias Administrativas con 17.189 estudiantes; Medicina, 7.078, y Ciencias Matemáticas y Físicas, 6.276. Su educación, pago de nómina de profesores y gastos operativos, se maneja con un presupuesto que bordea los $ 154 millones, ello corresponde a la categoría D, pese a que el año pasado fue recategorizada a la B, por lo que recibirá $ 185 millones, según el rector Galo Salcedo.

Actualmente las clases que antes llegaban al doble de capacidad, hoy agrupan entre 35 y 40 alumnos, según autoridades. Por la alta demanda se abren más cupos este año para el ingreso a la U., que este año cumple 150 años de creación, graduando a cientos de miles de profesionales.

53 mil estudiantes se encuentran inscritos en el periodo 2017-2018 en las 18 facultades de la Universidad de Guayaquil.

40 mil graduados desde el 2015 hasta este mes. En su mayoría, de las facultades de Medicina, Filosofía y Administración. (I)

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