150.000 carros entran a diario al centro de Guayaquil, donde hay 5.566 parqueos

Dice que ya no se estresa para ir con su camioneta al centro de Guayaquil. Ahora va en Metrovía o en taxi. “Es desesperante tratar de buscar un parqueo en la calle. Hay cuidadores que incluso te ponen una tarifa fija y te dan un papel con el precio de $ 1, $ 1,25 y $ 1,50 por estacionarte en la vía pública, que es gratuita”, cuenta Sergio, un contador público que por sus clientes va al centro tres o cuatro veces a la semana.

“A veces son trámites en los que no me demoro más de una hora y otros, en cambio, sí me demoro tres y cuatro horas, y me toca andar de un lugar a otro en el centro y no es posible que por cada sitio en el que me pare pague $ 1 a los cuidadores o hasta $ 2 en los (parqueaderos) privados”, agrega.

Elisa, en cambio, trabaja como oficinista en una empresa del centro y va una hora antes de su horario para encontrar un estacionamiento. “No siempre encuentro en la calle, porque hay quienes llegan antes y le pagan más al cuidador. Y dejarlo todo el día en un (parqueadero) privado me sale caro, son mínimo $ 50 a la semana, $ 200 al mes. Tengo mis conocidos (cuidadores de carros), pero hay días en que ni ellos tienen espacio cuando llego tarde”.

Miguel cuenta que él deja su carro en zonas más alejadas del centro y luego camina unos 20 minutos para llegar a los lugares que va a visitar.

Encontrar un espacio disponible para parquear o estacionar los vehículos en el centro de la ciudad se convierte en lo que muchos llaman una odisea, sobre todo en horas consideradas pico, entre 09:00 y 11:00 y de 13:00 a 16:00, según conductores, trabajadores de parqueaderos privados y cuidadores de carros consultados.

Muchos dan tres, cuatro y hasta cinco vueltas para ubicar un parqueo público, sostienen. Algunos incluso hacen doble columna por unos segundos y minutos, a pesar de que aquello está prohibido y es sancionado con una multa económica.

La Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) multa con el 30% ($ 112,50) del salario básico unificado a quienes se estacionan en doble columna en el centro de Guayaquil (en los cuadrantes de las calles Olmedo, Loja, Malecón, Quito y Machala), como estipula la ordenanza municipal, aplicada desde enero pasado.

“No hay espacios para estacionarse en el centro, qué podemos hacer. Nos toca ir esperando de a poquito, un poquito como que en doble columna, pero aquí enseguida nos pitan”, dijo, el martes 16, un conductor que evitaba avanzar en las calles Panamá y Junín, para darle tiempo a que su pareja sacara copias en un local del sector.

En el centro de Guayaquil (en el perímetro que va desde la av. Quito hasta la av. Malecón Simón Bolívar y desde la calle Olmedo hasta Loja) hay 5.566 parqueos disponibles, entre públicos y privados. De estos, 3.346 son particulares (edificios, solares y los de la Fundación Malecón 2000) y 2.220 espacios están en la vía pública, la calle, según cifras del 2015 del Plan de Movilidad de la ATM.

No obstante, al centro de Guayaquil ingresan 150.000 vehículos por día, de lunes a viernes. En feriados o días festivos la cifra aumenta a entre 175.000 y 180.000 carros, que llegan sobre todo por actividades turísticas, además de compras en zonas de la Bahía, cuenta Freddy Granda, jefe de Planificación de Tránsito de la ATM.

Estas últimas cifras las obtuvieron en mediciones efectuadas en 2016. Las calles Boyacá, Eloy Alfaro, Manuel Galecio, 1 de Mayo, Chimborazo, 10 de Agosto y Clemente Ballén son las vías principales por donde ingresan los vehículos al centro, según estadísticas de la ATM.

Para Granda, el problema de la falta de estacionamientos en el centro viene desde hace unos 35 años cuando comenzó a incrementarse el parque automotor, que anualmente crece entre 20.000 y 25.000 vehículos. Ahí empezaron a escasear los espacios de parqueos en las vías céntricas y comenzaron a aparecer los cuidadores de los espacios para carros, agrega.

Él dice que desde el 2015, cuando la ATM asumió la competencia de tránsito en la ciudad, su entidad ha tomado acciones para controlar este problema, como retirar obstáculos (conos, cajas y otros) en las vías públicas para habilitar los estacionamientos; controlar que los carros no se estacionen en doble columna y otras.

Según él, lo óptimo sería que en un mismo espacio público roten dos y tres carros al día, pero aquello no se da, afirma, porque muchos de quienes ocupan los espacios públicos son trabajadores de la zona céntrica, que dejan sus autos 8 horas o más.

En los parqueos privados cobran de $ 1,25 a $ 2 la hora o fracción. En unos, el valor depende del tipo de carro: los autos sedán o pequeños pagan menos, mientras que los grandes o camionetas cancelan más por el espacio que ocupan, decían, el martes, trabajadores consultados por este Diario. Solo en el centro se cuentan más de 30 parqueaderos privados.

También están los cuidadores de vehículos en la vía pública, que aseguran reciben lo que el cliente les dé. “Hay quienes recibimos capacitación (de la Policía Nacional) y otros que no y abusan”, mencionó Wilson, un cuidador que el martes 16 vestía un chaleco naranja con la leyenda “Cuidador autorizado por la Policía Nacional”. (I)

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