Los emoticonos invaden nuestra conversación

“Los niños de mañana no sabrán de qué manera escribir (con letras)”. Craig Federighi, el máximo responsable de software de Apple, describió de esta manera la forma en la que los móviles están transformando la escritura, la auténtica revolución que representan los emoticonos en la comunicación actual.

Fueron precisamente los de Cupertino los que anunciaron una integración completa de los conocidos como emojis en el teclado de iOS 10, la nueva versión de la plataforma que mueve al iPhone y iPad. A partir de ella, el usuario podrá escoger en los textos predictivos de la parte superior los emoticonos, además de las clásicas palabras que el sistema propone en función del contexto. Los teclados virtuales actuales aprenden de nuestros hábitos y analizan todo lo que vamos escribiendo para sugerir la próxima palabra (o incluso respuesta) de manera que ahorremos tiempo a la hora de redactar un mensaje.

1476711983_878141_1476713296_sumario_normal_recorte1

Fue el propio Federighi quien anunció un nuevo giro de tuerca en la imparable expansión de los emoticonos para mostrar cómo en esta versión de la plataforma, estos dibujos serían propuestos al usuario en sustitución de palabras. Es decir, si escribimos el mensaje “hace un sol radiante”, el teclado nos dará la opción de sustituir ‘sol’ por su correspondiente icono, y aunque parezca mentira, las opciones son casi infinitas. Apple ha hecho un minucioso trabajo en la correlación de palabras con los iconos y en la mayoría de las ocasiones podremos sustituir o bien aderezar un texto con un icono gráfico.
esta posibilidad no es exclusiva de los iPhone: en Android, el usuario podrá descargarse el potente teclado virtual Swiftkey que en julio de este año lanzó una función muy similar que de la misma manera propone emojis en lugar de palabras.

¿Son realmente los emoticonos una forma eficaz de comunicarse? Parece que sí, o eso es al menos lo que entienden los expertos, que consideran esta manera de relacionarse como muy efectiva en determinadas situaciones. Así, por ejemplo, si queremos transmitir un estado de ánimo, por muy bien que empleemos el lenguaje, un emoticono expresando un sentimiento será siempre más gráfico. Por otro lado, si deseamos dar por concluida un intercambio de mensajes, un emoji será la forma más rápida y menos hiriente de despedirse.

EL PAÍS