Barrio Nigeria cuenta con su primera radio construida en comunidad

“Debemos estar unidos y que alcen las manos las personas que desean participar en nuestra radio” dice Sonia España, en la reunión de vecinos junto con la Universidad de las Artes en el restaurante y hostería “África Mia”, en un diálogo que se instauró sobre la constitución de una radio para la comunidad. Todo el restaurante se llena, los estudiantes como tales ocupamos los lugares extremos de la sala del comedor para que los vecinos puedan sentarse y estar cómodos mientras la reunión se lleva a cabo.

Estos son los resultados finales de un trabajo que ha venido realizando la Universidad de las Artes por 3 semestres de la mano con los profesores Ana Carrillo y Bradley Hilgert. En este proyecto, que ha servido como escenario de aprendizajes horizontales, han trabajado más de 150 estudiantes en proyectos descoloniales pensado en el intercambio de saberes y conocimientos.

Desde el lunes 19 hasta el viernes 23 de febrero de 2018, se trabajó, la comunidad del Barrio Nigeria, la UArtes, junto con el investigador holandés Pawel Pokutycki en la implementación de uno de los proyectos: Radio Activa.

La finalidad, tanto de los profesores Carrillo, Hilgert, la comunidad y el investigador Pokutycki, fue instalar una plataforma de red para intercambio de contenidos. Eso quiere decir que, en la semana de trabajo en la Isla Trinitaria, se buscaron lugares estratégicos para la instalación de routers que faciliten la comunicación entre vecinos. Los lugares estratégicos escogidos fueron: El Centro Salesiano Juanito Bosco, la hostería África Mia y la casa de Washington Ángulo (uno de los dirigentes comunitarios del barrio Nigeria). Las instalaciones las hicimos en grupo, moviéndonos a través del barrio mientras que llevábamos a cabo un documental de la mano con los estudiantes de la carrera de Cine: Frank Vera Jiménez, Leslie Castro, Andrés Pauta, Diego Coello, Valery Moposita y Dominique Pazmiño. Haciendo distintos planos y registrando cada paso que dábamos alrededor y en conjunto con los moradores.

El primer router se ubicó en el Centro Salesiano. Nos dirigimos consecuentemente a los demás puntos, cada vez creciendo en número. Al pasar de los días, ya estábamos habituados a caminar y conversar con los moradores. Compartiendo en el momento de la comida o conversando en el patio de Juanito Bosco. No solo logramos conectar la Isla Trinitaria sino conocer un poco más a nuestros compañeros de clases. El documental liderado por los estudiantes de la carrera de cine, también involucró a estudiantes de otras carreras: literatura, artes visuales y música. Todos ayudando con sombrillas, pasando o guardando objetivos o creando espontáneos filtros para la cámara a base de cartulina y cinta.

Un chico de la zona me pregunto: ¿Y para qué sirve la Radio Activa? ¿Cómo podemos usarla?, le respondí, de lo que yo entiendo, la Radio Activa puede servir para mejorar la comunicación entre moradores, transmitir programas sobre temas específicos, para realizar programas de cuentos para niños o un programa de marimba –los routers instalados no solo permiten una comunicación auditiva sino también audiovisual a partir de teléfonos celulares–. Otra cosa podría ser la promoción de productos, si la vecina hace comida y la está vendiendo, lo podría comunicar por la Radio Activa. Ahora, la finalidad es que con el tiempo los routers sigan creciendo en número para poder mejorar el trabajo en equipo y la economía del barrio.

La reunión en la hostería África Mía sucedió dos días antes de finalizar el proyecto. William Trujillo, de la plataforma Vientos del sur, moderó las reuniones de la comunidad e incentivó un trabajo en grupo para poder llegar a un acuerdo sobre el uso de la radio en la comunidad. ¿Qué se necesita? ¿Cómo podríamos utilizarla y sacar ventaja? ¿Quién se hará cargo? La reunión se convierte en un gran debate lleno de energía y risas. Las personas están divididas en grupos sobre economía, cultura, educación, entre otros, y desde cada grupo se empieza a exponer las conclusiones. Algunos decían que se debe hablar de marimba, de educación sobre las drogas, sobre la educación desde casa, pero todos llegaron a una misma idea y al mismo tipo de problemática: necesitamos más comunicación entre nosotros para poder ayudarnos mutuamente a salir adelante.

El último día por la noche se hizo la prueba con un concierto dirigido a los niños desde el Centro Salesiano Juanito Bosco, dirigido en vivo de manera audiovisual a la hostería África Mía y a la casa de Wacho Angulo, para poder probar la transmisión. Había niños bailando en pequeños grupos, marimba y currulao; la música nos lleva a algunos estudiantes a formar parte de la danza y también, al ser parte del aprendizaje, nos enseñan a bailar de acuerdo al ritmo y ríen, reímos, mientras nos movemos por el patio al sonido de la marimba.

Inclinarse a escuchar ha sido uno de los mayores aprendizajes que he tenido durante esta experiencia que no dudaría en repetir como alumna y como ciudadana, porque siendo parte de una Universidad pública como la UArtes, tengo presente que debo que aportar de alguna manera a las problemáticas que me rodean, mejorar y pensar desde mi posición latinoamericana. En la práctica, algunos textos estudiados en clase no aplican a la realidad circundante, pero ¿qué sucedería si lo intentamos? Quiero saber qué pasa si lo intento, también ¿Qué pasaría si lo logramos? Escucho a mis profesores hablar de utopías y planes a futuro, escucho sobre los percances que han encontrado en el camino, no solo fuera de su área de trabajo sino dentro del mismo, e invito a todos a inclinarse a escuchar y aprender del otro.

Fuente: UArtes

ra