Noviembre, el mes de Joaquín Gallegos Lara

Imagino por las calles de Guayaquil a Joaquín Gallegos Lara en hombros de Juan Falcón. Levitando como esas cruces de balsas que son lanzadas al río Guayas en memoria de los masacrados aquel 15 de noviembre de 1922, hecho histórico que él recreó en ‘Las cruces sobre el agua’, considerada la novela de Guayaquil.

Joaquín Gallegos, llamado Joaco por amigos y camaradas, cuando ocurrió la masacre tenía 13 años. Fue autodidacta, no asistió a ningún centro de educación porque nació con una deformación que le impedía caminar.

En 1930 publicó ‘Los que se van, cuentos del cholo y del montuvio’, a medias con Demetrio Aguilera Malta y Enrique Gil Gilbert. Él seleccionó, pulió y transcribió los 24 cuentos (ocho por autor), creó el título y los tercetos: “Porque se va el montuvio, los hombres ya no son / los mismos. Ha cambiado el corazón (…) // La victrola en el monte apaga el amorfino /tal un aguaje largo los arrastra el destino / los montuvios se van p’ bajo del barranco”.

En octubre de dicho año, cuando se publicó el libro, Joaquín a sus 21 años era el líder de una generación que emergía con su propuesta de denuncia social. “Mas, el libro fue pésimamente recibido por chocante, crudo, brutal, exagerado y por ser tan especial los críticos callaron en actitud despectiva, lo acusaron de pornográfico”, comenta el historiador Rodolfo Pérez Pimentel.

En cambio, el escritor español Francisco Ferrándiz Albors, quien comentaba libros en El Telégrafo bajo el pseudónimo Feafa, escribió que ‘Los que se van’ era “una pequeña obra maestra que conmocionaría la estética del Ecuador”.

En 1930, Nela Martínez, de 17 años, conoció a Joaquín Gallegos y quedó flechado. Se casaron en 1934, vivieron juntos seis meses en Guayaquil, después en Quito, pero en casas separadas y en enero de 1938 firmaron su divorcio. Años después, ella terminaría de escribir ‘Los guandos’, novela que él dejó inconclusa.

Era el tiempo que el realismo social desplazó al romanticismo. Así, con cierta dosis de sectarismo, Gallegos, criticó con dureza la obra narrativa vanguardista de Pablo Palacio y Humberto Salvador.

Por cierto, Gallegos Lara, en la década del 40, mantuvo dos columnas en Diario EL UNIVERSO: Noticiero Tropical y Problemas y Perspectivas.

Hacia 1933, junto con José de la Cuadra y Alfredo Pareja Diezcanseco formó parte del Grupo de Guayaquil, al cual luego se sumaron Adalberto Ortiz, Humberto Mata, Carlos Zevallos Menéndez, Antonio Bellolio, Alfredo Palacio, Cristóbal Garcés, entre otros.

Ciertos años, en memoria de los caídos el 15 de noviembre de 1922, las cruces de balsa coronadas de flores son lanzadas al río Guayas. Aunque lo cierto es que Joaquín Gallegos Lara y su literatura siempre florecerán en la memoria de la gente.

Cargado en hombros
Juan Falcón por 12 años cargó en sus hombros al escritor, considerado “las piernas de Joaquín Gallegos”.

Enfermedad
En 1946, Gallegos publicó ‘Las cruces sobre el agua’ y al siguiente año enfermó de gravedad. Su tío, el doctor Julián Lara Calderón, quiso llevarlo a EE.UU., pero por comunista no logró la visa.

Desahuciado
En Lima fue desahuciado y regresó a morir a Guayaquil, el 16 de noviembre de 1947.

Fuente: El Universo

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