Una cita con la muerte motivó creación de filme

Cuando tenía 17 años un accidente automovilístico cambió su vida de manera radical. Luego de varias operaciones para arreglar una lesión en la columna, Elías Herari Esquenazi quedó paralizado del pecho hacia abajo. Estos hechos lo marcaron para siempre, pero él en lugar de ver su condición como un impedimento, decidió tomarla como su bandera de lucha y compartir con el mundo su positivismo.

En una de las cirugías a las que Herari se sometió de joven muere clínicamente. Tuvo –lo que pocos pueden contar– un encuentro con la muerte. “Yo cuando estuve en el lugar que fui, que pude alcanzar a ver, pude ver mi cuerpo desde arriba y entré en un túnel muy brillante entonces yo me quería quedar en ese lugar (…). Entonces una voz me dijo que no era mi momento, que debía completar una misión y que hasta que lo haga yo iba a regresar acá”.

Esa experiencia lo llevó, dice, a convertirse en un ejemplo para otras personas que sufren su condición. Cuenta que su misión es compartir que “sí existe un más allá”, que “sí hay vida después de la muerte” y que “Dios sí existe”. Con esa premisa creó en México la fundación de investigación científica sobre parálisis medular Proyecto Camino. A través de ella, explica, se han impulsado varios estudios sobre la cuadraplejia.

Pero Herari sentía que debía hacer algo más y hace un par de años rondaba por su cabeza la idea de contar su historia a través de una película, y en enero de este año ese proyecto se volvió realidad con el productor y director mexicano Luis Óscar Pérez. Ambos empezaron con el rodaje de Mi vida después de la muerte.

En la cinta se cuenta su historia, desde su infancia, cómo ocurrió su accidente cuando regresaba de sus vacaciones en Acapulco, su matrimonio, el nacimiento de sus hijas, su posterior divorcio, incluso se muestran las veces que se cuestionó el porqué de su condición.

En Mi vida después de la muerte se han utilizado algunas de las locaciones en donde ocurrieron varias de las experiencias de Herari, una de ella fue el lugar del accidente. “Sentí paz, aunque no puedo negar que fue un impacto estar en ese lugar donde había sido todo”, dice Herari sobre la ocasión que visitaron aquella carretera, que quedaba cerca de la casa de sus padres. La película se basa en un libro que el protagonista está escribiendo.

Fuente: El Universo

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