Historias de dos mundos son relatadas por la escritora Margarita Borja

Una latina en Alemania: Historias de dos mundos es la nueva obra de Margarita Borja. Ella tiene previsto presentar este martes el libro, que está dividido en las cuatro estaciones del año con diferentes historias.

¿Una latina en Alemania: Historias de dos mundos, ¿qué mundos se reflejan en la obra de Margarita Borja?
Abandonar el hogar donde nacimos es una experiencia muy intensa. Uno lleva a cuestas un sentimiento de pérdida, esa nostalgia por las personas y los paisajes de la infancia. Ese es el primer mundo: aquel del que venimos y que al abandonarlo se transforma en nostalgia, en mi caso, el Ecuador donde nací, en una familia muy arraigada en el país desde mis antepasados lejanos. El segundo mundo es al que llegamos, en mi caso, Alemania. Un mundo que nos recibe como a extraños y extranjeros (en alemán la misma palabra: Fremder), al que llegamos sin lengua, en el cual no tenemos pasado ni historia. Qué liberadora nos parece la idea de instalarnos en un lugar donde nadie nos conoce y tener la oportunidad de construir nuestras vidas desde cero. Pero no, no es posible dejar atrás el pasado. Porque todo lo que fuimos vive en nosotros. La nostalgia del mundo del cual venimos pervive en nuestra memoria y debería transformarse en una sensibilidad especial ante el mundo, no en chauvinismo ni en idealización del pasado o del hogar abandonado. La soledad que sentimos en el mundo al que llegamos debe transformarse en la oportunidad de renacer, de probar nuevas posibilidades de ser y de vivir. Son dos mundos, Ecuador y Alemania, que conviven en mí gracias a la imaginación y la memoria, pero que no coinciden ni en el tiempo ni en el espacio.

¿Una latina en Alemania, ¿se trata de Margarita en Alemania?
Creo que toda anécdota bien contada genera empatía. Es así como las historias que publicamos dejan de ser nuestras y se convierten en experiencias compartidas. Creo que mis lectores provienen de un universo cultural más amplio que solo el Ecuador, y es por eso que prefiero identificarme como “una latina” antes que como “Margarita”. A fin de cuentas, escribimos para escapar de la soledad, para tender puentes. Pero sí, en el fondo mis textos nacen de una mirada muy personal del mundo, incluso de algo tan simple subirse al bus equivocado o encontrarse una araña venenosa en una caja de bananas. Transformo esas anécdotas a través de la imaginación para comunicar algo más allá de la velocidad trivial de la mera información.

La obra se divide en cuatro estaciones, con distintas fechas y años. ¿Las historias que se relatan en cada una de ellas están ligadas a dicha estación, por qué separarlas por las estaciones y con fechas?
Quería organizar mis columnas cronológicamente porque en ese transcurrir del tiempo lejos de mi tierra natal ha habido un proceso constante de transformación. Mis temas, mi mirada, han ido cambiando con el tiempo y esto se nota mientras se lee el libro. Uno empieza con las columnas más recientes y va notando cómo cada sentimiento, cada forma de narrar una anécdota tiene un origen en el pasado. El paso del invierno (época en la que para mi mala suerte llegué a Alemania) a la primavera, al verano, al otoño fueron las revelaciones más impactantes de mi nuevo hogar. Asistía boquiabierta a la metamorfosis de la naturaleza y también de las rutinas de la gente de acuerdo al clima. Y como mis columnas se basan en lo que hago, lo que como y lo que veo, en aquello que leo en los diarios alemanes y que no necesariamente llega a la prensa internacional (me encantan las historias extrañas y secretas), el tipo de historias que cuento, así como mi sensibilidad frente a ellas, cambian de acuerdo al clima. Las cuatro partes del libro están, además, acompañadas de las excelentes fotografías de Pablo Rojas, ecuatoriano residente en Berlín.

¿Qué encontrará el lector en cada una de las historias que usted cuenta?
Encontrará historias de personajes solitarios y extravagantes, anécdotas desconocidas sobre hechos históricos fascinantes, como la Segunda Guerra Mundial o el Muro de Berlín. En mi libro hay futbolistas asesinados por la policía secreta, hay bombas que todavía están activas bajo el suelo alemán, hay alemanes locos que protagonizaron un escándalo amoroso en las Islas Galápagos. También hay muchas anécdotas privadas tragicómicas en las cuales podemos intuir la soledad del migrante y, más allá, del ser humano en general.

¿Cuáles son las dificultades con las que se encuentra un ecuatoriano fuera del país?
Creo que la peor tragedia que le puede suceder a un ecuatoriano en el extranjero es no poder desayunar cebiche en un domingo de “chuchaqui”.

La intrusa en las bananas que según la narración fue todo un acontecimiento, ¿permanece todavía reclusa en Bélgica o cuál fue su final?
Esa araña errante que llegó a Alemania colada en una caja de bananas representa a todos los migrantes que arriban a países que preferirían acoger solamente aquello de lo que pueden aprovecharse y cerrar sus puertas a las consecuencias de una distribución injusta del capital y del poder en el mundo. Algunas arañas lograron quedarse en Alemania y aportan variedad y color a un país muy monótono culturalmente, con una población envejecida. A otras, sí, las tienen reclusas, las mandan de vuelta a su país, y las hay también aquellas que se ahogan en el mar sin siquiera llegar a su destino.

En la contraportada del libro se indica que recoge sus mejores artículos para este medio, ¿de cuántos artículos tuvo que seleccionar los que están en el libro?
¡Uy!, soy mala para los números, la de las sumas es mi hija. Empecé a escribir cada dos semanas para Diario EL UNIVERSO desde agosto de 2012 y fue en julio de 2015 que me senté a escoger de entre todos ellos las columnas que mis lectores habían acogido con mayor entusiasmo y aquellas que podrían leerse con risa y llanto independientemente de la coyuntura, hoy o dentro de 10 años. Escogí 32 columnas porque quería que el libro representase simbólicamente una etapa de mi desarrollo personal, y yo acababa de cumplir justamente esa edad.

Entre sus obras están ensayos, como ‘Réquiem por una futbolista’, ‘La literatura del espía’ y ‘Habitantes de la periferia’, también el cuento ‘Tras la cortina de nieve’ y ahora ‘Una latina en Alemania: Historias de dos mundos’, ¿qué más le falta por escribir y en cuál género está por o le gustaría incursionar?
Yo nunca paro de escribir, es mi forma de lidiar con la vida, con lo que siento y lo que me sucede. Pero escribo no solo sobre mí, sino sobre todo lo que veo, leo y escucho a mi alrededor. A mí es peligrosísimo contarme alguna anécdota. Me siento a veces como toda una espía, aunque mi hija más bien me llama “metiche”. Tengo mi compu y mis cuadernos llenos de palabras. Un libro de cuentos y una novela están en pañales, pero soy demasiado perfeccionista e insegura como para predecir cuándo estarán listos. El libro que sí estoy a punto de terminar y que es el producto de cinco años de investigación es la biografía de la actriz María Orska, una artista fascinante nacida al sur de Rusia y que emigró a Alemania donde durante la Primera Guerra Mundial y en la época de Entreguerras se convirtió en la actriz de teatro más famosa de su época, la diva de los escenarios berlineses. Es una de las historias más impresionantes que he encontrado, y llegué a ella gracias a la familia de esta actriz que vive hoy en día ni más ni menos que en Ecuador. María Orska era judía y murió en 1930, fue su hermano quien en 1938 debió huir de Berlín y vino a parar al Ecuador.

Fuente: El Universo

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