El asbesto sigue enfermando a los colombianos

En Colombia algunas leyes llevan el nombre de personas. Es una forma de reivindicar sus luchas, aunque el valiente que estuvo detrás pocas veces alcanza a ver que su esfuerzo valió la pena. Esta semana después de siete intentos fallidos, el proyecto de ley Ana Cecilia Niño pasó su primer debate en el Senado. El camino para que sea realidad todavía es largo, pero el país ya habla del asbesto y recuerda la historia de la mujer que mientras luchaba contra un cáncer (mesotelioma pulmonar), batallaba contra la política, que a veces parece poner los intereses económicos sobre el bienestar de los ciudadanos. Según el Ministerio de Salud, en Colombia han muerto en los últimos cinco años al menos 1.500 personas por enfermedades asociadas al uso de ese material de construcción.

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A Ana Cecilia le diagnosticaron la enfermedad en 2014. Haber vivido durante 17 años cerca de una fábrica en donde usaban asbesto para hacer tejas le costó la vida. Murió en enero de este año con el deseo incumplido de ver prohibido el uso de esa fibra. Colombia sin asbesto fue el movimiento que lideró junto con su esposo Daniel Pineda, que siguió insistiendo en su lucha a la que se fueron uniendo otras víctimas, organizaciones sociales, el Gobierno y Greenpeace, que puso el tema en las calles y esta semana acompañó a Pineda en la primera victoria contra el asbesto. “La excusa para que el proyecto de ley siempre terminara hundido era que no había evidencia del daño que causaba, pero ahora con el concepto, entre otros, del Instituto Nacional de Cancerología, quedó clara la urgencia de su prohibición”, dice Pineda.

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Aunque la Organización Mundial de la Salud ha considerado que la exposición a amianto, como también se conoce este material, puede causar cáncer de pulmón, laringe, ovario, entre otros males, y más de 50 países han prohibido su uso, Colombia recién decide prestarle atención a las miles de víctimas que reclaman su prohibición. Silvia Gómez, coordinadora de Greenpeace en Colombia, ve con optimismo el paso que por fin da el Congreso y asegura que el tema es cada vez más conocido gracias a que la ciudadanía se ha movilizado. “Ahora más personas saben de esto, la gente está más enterada de sus nocivos efectos. Es un asunto de salud pública. Todos estamos expuestos de alguna forma”, explica Gómez, que recuerda que al menos 100.000 muertes al año se registran en el mundo por culpa de esta fibra.

Una de las empresas cuestionadas ha sido Eternit que, de acuerdo con la investigación liderada por Greenpeace, ha cubierto más de 300 millones de metros cuadrados con sus tejas (para lo que más se usa el material en el país), ha provisto a un millón y medio de viviendas con sus tanques de agua y ha extendido cerca de 40.000 km de tubería de acueducto y alcantarillado. Es un peligro silencioso y mortal para los colombianos”, agrega Gómez. Pero mientras la ley no lo prohíba, las empresas tienen libertad de usarlo, a pesar de los testimonios y de las cifras oficiales de muertos. Con el respaldo de 50.000 firmas de colombianos, el proyecto de ley, impulsado por la senadora Nadia Biel, establece un tiempo de transición de cinco años para que las empresas adapten sus procesos industriales con tecnologías más limpias.

El asbesto es un mineral conocido por su resistencia (permite aislar el calor y el ruido), por barato, por nocivo. Julio César Granada, cirujano de tórax y transplante de pulmón de la Fundación Santa Fe, insiste en que este tema es un asunto de salud pública. “Cada año se calculan 350 nuevos casos de personas con mesotelioma en el sistema de salud, la mortalidad es alta y por lo general las enfermedades se diagnostican cuando han avanzado. Es una fibra casi imperceptible al ojo humano y está disperso en diferentes escenarios, en la cotidianidad”, explica. El riesgo del amianto está en las fibras que desprende al ser manipulado o a medida que se va desgastando.

Los efectos en la salud pueden aparecer hasta 30 años después de la exposición al material. Como le ocurrió a Ana Cecilia Niño, a Joyce López, a Luis Alfonso Mayorca, tres víctimas mortales del asbesto que estos días, cuando el Congreso ha abierto sus puertas para el debate, han vuelto a ser recordados.

fuente:https://elpais.com/internacional/2017/10/12/colombia/1507840804_075832.html