Por qué el alcoholismo y la drogadicción son tan frecuentes entre los camareros

A nadie le sorprende que exista una relación directa entre el alcoholismo y ciertos sectores laborales. La dureza de ocupaciones con altos niveles de estrés y horarios intempestivos propicia que algunas sustancias se conviertan en una recompensa inmediata con la que paliar el desconsuelo de una actividad angustiosa.

Según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y Salud llevada a cabo por el gobierno de Estados Unidos en el año 2015, los trabajadores de la minería son los más vulnerables, con un 17,5% de empleados que presentan un consumo elevado de sustancias alcohólicas. Segundo en la lista es el sector de la construcción, con un 16’5% de sus asalariados que presentan este problema. Más sorprendente es hallar en el tercer lugar al mundo de la hostelería y la restauración con un 11’8% de trabajadores que recurre de manera frecuente a este peligroso alivio.

Cuando tu trabajo implica tratar con idiotas borrachos, a veces estar en el mismo estado es la única manera de sobrevivir.

¿Cuáles son las cuestiones de fondo que conducen a los camareros al alcoholismo? En un reciente artículo de ‘The New York Times’, la colaboradora Brittany Bronson, acostumbrada por su experiencia a hablar sobre restauración en la columna que posee en este diario, expone algunos porqués que ilustran la dureza y las frustraciones derivadas de las condiciones que soporta el personal de bares y restaurantes.

Un cóctel perfecto

Si la tentación está delante de tus ojos, es difícil no caer en ella. La primera razón es que el acceso al alcohol por parte de los camareros es inmediata, con locales que permiten una cantidad acordada en el consumo de bebidas o que no ponen límites precisos como “bonus” para sus trabajadores. Si ello se acompaña de largos turnos sin pausas para comer y locales oscuros repletos de gente ingiriendo sustancias espirituosas, sobra decir que un ambiente semejante se presenta como especialmente favorable para desarrollar esta adicción.

“Si realmente quieres que los camareros disfruten de su trabajo, tienes que dejarlos beber. En esencia, dar a tus empleados acceso ilimitado al alcohol es una forma de preservar su cordura, porque los clientes realmente no tienen idea de lo molestos que pueden llegar a ser”,cuenta la colaboradora de ‘Vice’ Pascale Day. “Cuando tu trabajo implica tratar con un flujo continuo de idiotas borrachos, a veces estar en el mismo estado es la única manera de sobrevivir, y a veces incluso disfrutar, un turno de siete horas que comienza a las 9 de la noche”.

La naturaleza social de los empleos de restauración hace que el abuso de ciertas sustancias se convierta en algo típico.

El problema es grave si consideramos la relevancia que tiene un sector como la hostelería y la restauración en países como España donde el turismo se presenta como uno de los pilares de su economía. Salarios de baja remuneración, horarios nocturnos y de fin de semana y una baja protección laboral convierten a los camareros en trabajadores precarios y fácilmente reemplazables, con el consiguiente estrés y los riesgos que una inseguridad laboral semejante conlleva.

Ni siquiera algo relativamente bueno como los lazos sociales que se establecen entre trabajadores resultan una ventaja.”En mi primer trabajo en un restaurante con 18 años, observaba a mis compañeros más mayores, mientras doblaba servilletas y limpiaba los cubiertos,bebiendo juntos después de los turnos. La naturaleza social de los empleos de restauración propicia que el abuso de sustancias se convierta en algo típico en vez de censurable”, asegura Bronson.

Drogas y juego

Pero si estas circunstancias asustan por lo que se refiere al alcohol, las cifras referidas a los estupefacientes ilegales son aún más alarmantes. Según la encuesta referida, el sector de la restauración sería el primero en este consumo con un 19,1% de empleados que recurrirían a estas sustancias.

Según Bronson, los peligros son más acentuados en función de la responsabilidades de la ocupación y las adicciones son más notables entre los cargos intermedios, que suelen ser los que más horas pasan en el puesto de trabajo.

Foto: iStock.
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Para más inri, un tercer peligro se presenta en aquellos empleados contratados en locales de apuestas y casinos. En algunos lugares dedicados al juego, ciertos establecimientos no impiden las apuestas a sus asalariados y muchos de ellos acaban gastando buena parte de sus propinas en máquinas tragaperras.

Las características del sector de la hostelería y la restauración poco tienen que ver con las de hace 15 o 20 años. En otras épocas, era frecuente que buena parte de estos puestos estuvieran ocupados temporalmente por estudiantes y jóvenes que encontraban su primer empleo en ocupaciones de baja cualificación. Hoy en día, por la naturaleza de ciertas zonas completamente volcadas en el turismo, así como por la dificultad de acceso a puestos laborales con poca demanda, muchas personas sobrecualificadas se ven obligadas a hacer una carrera en este mundo. Como bien señala Bronson, no es posible que ante los riesgos para la salud física y mental a los que se ve sometido el personal, la solución acabe pasando por abandonar este sector profesional.

Fuente: El Confidencial.