Un test evita la ‘quimio’ a parte de las pacientes con cáncer de mama

Uno de los objetivos de los oncólogos expertos en cáncer de mama es disminuir la agresividad de los tratamientos. Así lo explica Joaquín Gavilá, oncólogo médico del Instituto Valenciano de Oncología (IVO) . “En este sentido, hacemos cirugías menos agresivas, vaciamos menos axilas y, sobre todo, damos menos quimioterapia”. Hasta un 20% menos de prescripción de quimioterapia en pacientes con cáncer de mama que son atendidas cada año en el IVO.

Y esto es posible porque se ha extendido el uso delMammaPrint, un test genético que analiza 70 genes del tumor y que se combina con otro más antiguo, el Oncotype. “Es otra manera de identificar el riesgo de reaparición del tumor o de metástasis de cada paciente y así podemos seleccionar mejor qué tratamiento va a ser el adecuado”.

El doctor Gavilá explica que antes se clasificaba cada cáncer en base a la edad de la paciente, el tamaño del tumor, si había ganglios afectados o no. También se hacía un estudio de las células para valorar su agresividad y si estaba presente laproteína HER2. “Esto nos permitía valorar el riesgo de recaída: decidir si dábamos solo medicación en pastilla o añadíamos la quimioterapia. Ahora lo combinamos con el test genético, lo que nos da un pronóstico más acertado”.

La eficacia del MammaPrint se avaló con el estudio internacional MINDACT en el que participaron 7.000 pacientes y diversos centros de investigación internacionales, entre ellos, el IVO. Joaquín Gavilá añade “nos encontramos con que teníamos 10 casos que habíamos clasificado de alto riesgo y candidatas a la quimioterapia con el criterio tradicional pero cuando hacíamos el análisis genético, en el 46 por cien los resultados, nos decía que no existía ese riesgo. Había una discordancia que teníamos que confirmar”. Los expertos se dieron cuenta de que se estaba prescribiendo la quimioterapia – un cóctel de fármacos que atacan las células de rápido crecimiento del cuerpo provocando caída de pelo, nauseas, malestar o cansancio – a pacientes que, posiblemente, no la necesitaban y a las que se les podía evitar los molestos efectos secundarios de este tratamiento.

Las mujeres que participaron en el estudio tenían un cáncer de mama con receptores hormonales positivos. En primer lugar, el protocolo establecía una intervención para extirpar el tumor. Posteriormente se hacia, por una parte, la clasificación del riesgo en base a los parámetros clínicos y, por otra, la prueba genética sobre el tejido. Si los dos resultados eran de bajo riesgo de recaída, el tratamiento era sin quimioterapia. Si la clínica y el test avisaban de alto riesgo, el tratamiento incluía hormonoterapia y ‘quimio’. Pero en el caso de discordancia, alto riesgo en base a la clínica pero bajo riesgo con el test genético, los expertos decidieron hacer un estudio aleatorio. “A una mitad se les dio quimioterapia y a la otra mitad no. El resultado final, después de hacer un seguimiento de cinco años, fue que en los dos grupos la supervivencia era similar”, explica Gavilá.

La aplicación del test genético ha permitido a los oncólogos dejar de prescribir la quimioterapia utilizando una prueba fiable. “No todos los tumores son iguales y esto es válido para 20 de cada 100 pacientes del global que vemos en la consulta”.

En España se diagnostican alrededor de 25.000 cánceres de mama anuales, unos 2.500 en la Comunidad Valenciana. La edad más frecuente de aparición se encuentra entre los 50 y los 55 años. “Cuanta más edad, más riesgo de padecer cáncer de mama. Lo que nos estamos encontrando es que cada vez hay más casos en mujeres más jóvenes”. No se sabe aún muy bien el porqué pero es una circunstancia que preocupa a los oncólogos, “estamos estudiando el cáncer en pacientes jóvenes porque nos sorprende y cada vez resulta más difícil encontrar los factores que los desencadenan en estas edades. Valoramos el peso de las hormonas femeninas, cuanta más carga hormonal más posibilidades de cáncer”.

Edad, obesidad, tabaco, y genética pueden ser factores que desencadenan un tumor. En la otra parte de la balanza, la dieta mediterránea, el deporte y la actitud. “Pedimos a nuestras pacientes que se enfrenten al cáncer como si fuera un reto que no va a poder con ellas”explica el doctor Gavilá. Hay estudios que demuestran que hacer ejercicio aeróbico una hora tres veces por semana reduce hasta un 30 por ciento el riesgo de recaída.

Los expertos aprecian una mayor incidencia. Se incrementan los casos nuevos pero suben las cifras de supervivencia a partir de los cinco años. Según un estudio reciente, la tasa de éxito con los tratamientos actuales está alrededor del 85%. “Depende del tumor, de cómo sea de grande, de si hay ganglios afectados y el tipo de células”. En un estudio previo del GEICAM, Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama, la supervivencia a los cinco años era de un 75%, “el salto es importante y cada vez vamos avanzando más” concluye el doctor Gavilá.

fuente:http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/10/18/valencia/1476800126_518146.html