El Congreso argentino discute por primera vez el cannabis medicinal

“El dolor no puede esperar”. Esa fue la premisa que ha unido a legisladores del oficialismo y la oposición para elaborar dos dictámenes que obliguen a tratar el uso medicinal de la marihuana en las cámaras. Hace exactamente un año la agencia que regula las medicinas, Anmat, dio permiso a María Laura Alasi para importar el aceite Charlotte, derivado del cannabis, a fines de tratar a su pequeña hija Josefina, quien padece síndrome de West. A los dos meses, las solicitudes eran más de 60, al semestre, más de 150. Las madres del cannabis se organizaron en dos grupos, Cameda y Mamá Cultiva, y desde ahí bregan por la legalización de la medicina que, dicen, ha salvado la vida de sus hijas. El debate de fondo es la forma de aprovisionamiento, dado que muchas madres se han decidido a cultivar las flores para realizar el aceite, algo prohibido en Argentina por la Ley 23.737.

Por un lado está el proyecto de Cambiemos, que sale desde la comisión de Seguridad interior, y garantiza la provisión gratuita de aceite para todos aquellos que se incorporen a un registro. Sin embargo, no establece de que forma se conseguirá la sustancia. Luis Petri, presidente de la comisión, dijo durante el debate que se realizó en el recinto más grande del anexo a la cámara de diputados que “después se verá si es por medio de la importación o si lo cultivará el Estado”. Cambiemos tiene la solución dentro de su propio espacio político. El intendente del pequeño municipio de La Madrid pertenece a ese partido y ya manifestó la voluntad de establecer un cultivo controlado en su comuna. Sin embargo, las reuniones en las que se discutió la potencial ley apenas lo tuvieron como espectador.

“Ya descubrimos que las moléculas aisladas no sirven para nada, necesitamos la planta completa”, afirmó Valeria Salech, presidenta de Mamá Cultiva. “El problema de salud lo tenemos resuelto; nuestro problema es de seguridad. Es mentira que el Estado no estuvo presente, estuvo presente de manera represiva”, opinó. Para las madres la solución es el autocultivo, ya sea en sus propias casas o por medio de cultivadores experimentados que, hasta ahora, se mueven en la más absoluta clandestinidad. Según un informe reciente del fiscal Federico Delgado, las detenciones por tenencia de droga para consumo personal aumentaron casi 30% en 6 meses y el censo realizado por el Servicio Penitenciario Federal (SPF) para 2015 precisó que el 57% de la población carcelaria estaba detenida por infracción a esa misma ley.

Es por ello que todo el arco opositor busca blindar a los pequeños cultivadores, muchos de los cuales estuvieron presentes ayer en la sala y aplaudieron en forma efusiva cada vez que algún diputado se refirió acerca de cambiar el artículo 15 de la norma creada en 1981. Ese es el espíritu del dictamen de la oposición que también se discutirá en el recinto. Es de esperar que los cultivadores zanjen sus diferencias, se pongan la lucha al hombro y concurran a Diputados el día que se debata la posible ley, aunque no hay fecha definida.

Carolina Gaillard, presidenta de la comisión de salud pública dijo a EL PAÍS que fue “con un sabor amargo porque lo que plantea el oficialismo es insuficiente. No contempla las necesidades de los miles de pacientes de nuestro país que necesitan hacer uso del aceite para tener una mejor calidad de vida. Se ciñe a plantear la investigación y no autoriza el cultivo y la producción pública. No entendemos como van a abastecer los tratamientos a los miles de pacientes que lo necesitan”. “Planteamos la autorización del cultivo con fines de investigación, para producción y a través de un registro que se expida por el Ministerio de Salud y otorgue un permiso para cultivar en su domicilio a las familias de los pacientes. El Estado no tiene manera hoy de dar una respuesta inmediata. Es necesario que copiemos a Canadá y que haya un proceso gradual donde el autocultivo acompañe la demanda que hay y que va a ir creciendo”, precisó la diputada.

Resta conocer cual será el dictamen de mayoría y cual el de minoría, ordenamiento que establecerá las prioridades a la hora de debatir en el recinto. Lo cierto es que la fuerza de las madres, ha llevado la discusión hasta el corazón mismo de la democracia argentina.

fuente:http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/19/argentina/1476886468_871352.html