El congreso argentino se compromete a debatir la legalización de la marihuana medicinal

El debate por el uso de la planta de cannabis en Argentina ha caído en una grieta que finalmente parece derivar en una resolución, aunque parcial. Este jueves se realizó en uno de los recintos de la cámara de Diputados una reunión conjunta informativa, similar a la que se realizó en 2012, para debatir la despenalización del uso con fines terapéuticos. Para ello fueron invitados especialistas que expusieron a lo largo de 4 horas opiniones, sensaciones y conocimientos de los alcances medicinales de la planta. Madres de pacientes con epilepsia refractaria y otras patologías, neurólogos y médicos de diferentes especialidades y representantes de la cámara, entre otros, se cruzaron durante buena parte del acto que se transformó en un debate, con gritos, aplausos y reprobaciones de las cientos de personas presentes. Afuera, en la calle, cultivadores de marihuana, eslabones esenciales para la producción de una medicina aún prohibida, se manifestaron en reclamo de participación en una discusión que los mantiene al márgen.

La convocatoria tuvo un ingrediente inédito en los años que lleva la pelea por la despenalización de cualquiera de los usos: el visto bueno del oficialismo para avanzar en el debate. “Después de 12 años de ausencia del Estado desde Cambiemos asumimos el compromiso de dar respuesta”, tuiteó el diputado Sergio Wisky, uno de los expositores. La reunión estuvo presidida por la comisión de Seguridad Interior, a cargo de Luis Petri, quien estuvo acompañado por las otras comisiones que intervienen en el análisis de los más de 10 proyectos presentados: Acción Social y Salud Pública, a cargo de Carolina Gaillard y Legislación Penal, comandada por María Gabriela Burgos. Desde el inicio, los legisladores de los distintos partidos de la oposición (y el propio Wisky) exigieron que no haya más dilaciones y que se diera respuesta a los miles de pacientes que esperan por la regulación de la medicina. En consecuencia, Petri se comprometió a dictar un despacho el próximo martes a fines de que por fin se debata el tema en ambas cámaras.

La diputada Araceli Ferreyra exhibió una pomada hecha a base de cannabis y expresó que “en Colombia se puede comprar libremente por unos pocos dólares mientras que acá las madres tienen que cultivar en clandestinidad”. La acción arrancó el aplauso de la mayoría de los presentes y causó un efecto de sensibilización que se terminó de completar cuando hablaron las madres reunidas en Cannabis Medicinal Argentina (Cameda) y Mamá Cultiva. María Laura Alasi, de Cameda, exhibió un video de 3 minutos que resume el tratamiento de 20 meses que le ha devuelto a su hija Josefina las ganas de jugar, sonreír, comer y dormir. “Ustedes, legisladores, ¿Recorrieron los pasillos de los hospitales y saben de lo que estamos hablando? La respuesta cae por su propio peso: es un rotundo y contundente no, porque si no ya tendríamos ley”, expresó la mujer entre lágrimas que contagiaron a buena parte del recinto. “Hagan su trabajo sin faltarle el respeto a nuestros hijos y que este tema no caiga en las manos de las corporaciones farmacéuticas porque yo ya vi como hicieron negocio con la salud de mi hija, que gracias al cannabis va dejando progresivamente los anticonvulsivos”, enfatizó.

Andrew Blake, director de Salud Mental y Adicciones de la Nación, ofreció la posibilidad de desarrollar evidencia desde el ministerio a partir de un ensayo clínico que no ha convencido a buena parte de los activistas porque no exime de acción penal a los cultivadores. No obstante, la oferta no puede dejar de leerse como una muestra de voluntad política siendo que casi la totalidad de los estudios para evaluar medicinas que se realizan en Argentina están financiados por laboratorios y no por el Estado. Cabe señalar que la investigación médica y científica en el país está habilitada por las Convenciones Internacionales de 1961, 1971 y 1988.

Otra voz que se alzó fue la de Silvia Kochen, directora del centro de epilepsia del Hospital Ramos Mejía, quien aseguró que “ya hay suficiente evidencia para poder legislar” y reveló que “en Argentina se está haciendo un estudio abierto observacional con 40 pacientes y del que participan 4 centros de neurología” en forma clandestina, dado que la marihuana es una sustancia prohibida por la ley 23.737 del año 1989. “Encontramos hasta ahora resultados muy parecidos a los estudios que se están haciendo en Estados Unidos e Israel, el 40% de los pacientes con epilepsia severa presentan una reducción del 50% de las crisis y de aquellos que presentan efectos adversos, sólo el 3% tuvo que interrumpir el tratamiento y el 6% entró en estatus epiléptico, que es el estado en el que no se detienen los ataques”.