Asamblea y otras instituciones rinden homenaje a víctimas del femicidio

“El problema no era el golpe ni el insulto, tampoco el dolor o la sangre en el piso. El problema no era la cicatriz en el cuerpo ni la culpa que sentía, mucho menos la vergüenza…El problema era mi condición ser mujer, ese era el problema”. Con este poema de la colombiana Jhoana Patiño, la presidenta del Consejo Nacional para la Igualdad de Género, Consuelo Bowen, dio a la bienvenida a las diferentes autoridades y ciudadanía que acudieron a la Asamblea Nacional para develar una placa en memoria de las víctimas de femicidio y sus familias en Ecuador.

Este evento simbólico lo organizaron el Parlamento Nacional y el Consejo para la Igualdad de Género, a propósito del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y en el marco del Plan para la Erradicación de la Violencia de Género hacia la Niñez, Adolescencia y Mujeres.

Acudieron la presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira; la representante de ONU Mujeres en Ecuador, Moni Pizani; la ministra de Justicia, Ledy Zúñiga; el presidente del Consejo de la Judicatura, Gustavo Jalkh; asambleístas; familiares de las víctimas de femicidio; representantes de organizaciones y ciudadanía.

“Para mí ha sido muy duro, por todo lo que he tenido que pasar, pero estamos de pie, en lucha, porque nos queremos vivas, no muertas”, dijo Karina Gálvez, madre de una de las víctimas de femicidio en el país. Este memorial es por ellas, por las víctimas del femicidio, como una reparación colectiva, de un Estado que hoy puede dar respuesta. Sin embargo, las tareas están pendientes y para esto estamos aquí, para recordar que todavía hay camino por andar hacia la utopía de una sociedad más justa y sin violencia, agregó Consuelo Bowen.

En el mundo 7 de cada 10 mujeres experimentan violencia física. En Ecuador 6 de cada 10. Los datos con los que contamos hoy no reflejan crecimiento o decrecimiento del fenómeno, porque no tenemos suficientes datos históricos para hacer esa afirmación. Sin embargo, sabemos que sucede en todo el mundo, en todo momento, sostuvo, por su parte, Moni Pizani, representante de ONU Mujeres en Ecuador.

En este mismo instante miles de mujeres están siendo agredidas, cientos de ellas, incluso asesinadas. Al año mueren 66 mil mujeres por el hecho de ser mujer, 180 al día, aproximadamente 8 cada hora. Es decir, mientras nosotras estamos acá, 8 mujeres en alguna parte del mundo están siendo asesinadas. Según la CEPAL 12 latinoamericanas y caribeñas mueren al día y 14 de los 25 países del mundo con las tasas más elevadas de femicidio se encuentran en esta región, en donde, a pesar de que 16 países han reglamentado este problema nos siguen matando, enfatizó Pizani.

A la representante de la ONU le preocupa que los mecanismos de discrimanaciones se enmascaran en un sinnúmero de afirmaciones políticas, ideológicas, culturales, a nombre de la tradición. Seguimos asumiendo que la prevención de la violencia está en las manos de las mujeres y las niñas, a quienes les enseñamos a no exponerse, pero no enseñamos a los hombres a no agredir, a no golpear, a no violar. Enseñamos a las niñas a no ejercer sus derechos y a los niños a creer que no es un asunto que no debe importarles: así es como hemos llegado al punto al que hemos llegado, manifestó

Esta aseveración sintoniza con otro fragmento de la poeta Jhoana Patiño: “ (El problema) no era por como vestía ni por lo que decía. Era porque así tenía que ser, porque siempre había sido de esa manera, porque mi abuela le dijo a mi madre que el hombre era Dios y eso me enseñó ella.

El problema era el mundo, con sus códigos machistas, desiguales y violentos, con sus lenguajes sexistas y sus morales dobles. El problema no era mío, era de todos, de los que sabían y no hacían nada …El problema no era yo y tampoco era nuevo, era falta de memoria, injusticia, abandono. El problema era una historia contada por hombres y padecida por mujeres…el problema no era el golpe en la cara … el creer que era natural…El problema no era el puño era la herida en el alma y el silencio”.

La lucha sigue. Moni Pizani resaltó la voluntad del Estado para acabar con este problema. Mencionó que es tiempo de vigilar el cumplimiento de leyes y de garantizar procesos judiciales probos y expeditos. Ya no hay más tiempo, no tenemos el derecho de endosar este problema a las generaciones que vienen. Hoy 12 mujeres serán asesinadas en América Latina y el Caribe. Es un asunto del presente y hay que actuar ahora, debe ser un esfuerzo colectivo y concertado, expresó.