Ciudades más competitivas y amigables, el desafío para América Latina

Ciudades sin planificación, difícil control de la densidad poblacional en áreas urbanas, crecimiento desmedido y peligroso, son problemas que comparten los países de América Latina y que esta mañana convocaron a legisladores de México, Brasil, Perú y Ecuador, en el Foro Parlamentario Regional, en donde se abordó desde diferentes aristas el uso y aprovechamiento del suelo, para conseguir ordenar las urbes y convertirlas en espacios sustentables, amigables y competitivos económicamente.

No existe magia, pues la conclusión es sumar, restar y medir beneficios. En la experiencia peruana lo que se hizo es una ordenanza, en la que se implementó una contribución por mejoras y se hizo una especie de intercambio, especialmente en el área del Centro Histórico de Lima, la capital peruana. Se analizaron los montos que significa la recuperación de áreas y la plusvalía que eso genera en los predios circundantes y se vendió la idea a los habitantes, quienes vieron el beneficio y no se opusieron. Al contrario, aceptaron contribuir y la Ordenanza se aprobó. Sin embargo, el dilema fue pasarla del papel a la práctica, por lo que Marisa Glave, presidenta de la Comisión de Vivienda y Construcción del Congreso de Perú, recomendó que la propuesta se realice en el primer año de gestión, para tener tiempo de activarla.

Involucrar a la gente

México, un país de 112 millones de habitantes, tiene los mismos problemas que el resto de América Latina, pero multiplicados por 10. En lo que respecta al uso y aprovechamiento del suelo, el Parlamento del país aprobó por unanimidad la Ley de Asentamientos Humanos. “Hay que analizar detenidamente el rol de los parlamentos  para hacer más sencillo el cumplimiento de la nueva agenda urbana. Ni las metas propuestas en Canadá o las de Turquía se cumplen y es porque los ciudadanos no conocen los beneficios que traen estos temas y si ellos no están informados, no tenemos aliados”, aseguró la senadora mexicana, Angélica del Rosario Araujo.

Para Marisa Glave, el problema no es técnico, sino político. “La idea de que el suelo no se puede tocar es una premisa arraigada, pero es real solo para unos cuantos. Actúan como si el valor del suelo fuera efecto de sus acciones, sin incluir las del Estado y la sociedad”, dijo, mientras que Angélica del Rosario Araujo, insistió en que es necesario explicarle a la gente el por qué se necesita tener el trabajo y los sitios de estudio cerca de casa y mostrarles nuevas alternativas de vivienda, para que entiendan lo perjudicial que es que las ciudades se extiendan sin planificación. “Si no les involucrarnos y les decimos el por qué hay que cuidar el suelo, estaremos después de 20 años discutiendo los mismos temas”, finalizó. /Asamblea