Hábitat Quito 2016: en megaciudades se decide el futuro

En 2050, una de cada tres personas vivirá en una ciudad. Qué tan sostenible puede ser depende de las políticas acordadas en Hábitat III, la Conferencia de la ONU sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible .

Las ciudades pueden ofrecer una perspectiva de educación, empleo y una vida mejor. Son centros de innovación, motores de la economía y generadoras del 70% del producto interno bruto en todo el mundo. Además de ahorrar espacio: sólo 2% del suelo es ocupado por ciudades, aunque también son lugares de gasto masivo de recursos.

Según la oficina Hábitat de la ONU, las ciudades consumen más del 60% de la energía producida a nivel mundial; producen el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero y el 70% de los desechos a nivel mundial.

“Sin las ciudades sería difícil lograr los objetivos de desarrollo de la ONU”, dice la socióloga y urbanista Eva Dick, del Instituto Alemán de Desarrollo (DIE). “Hábitat III es considerada la primera conferencia de aplicación de esos objetivos”, destaca Dick.

Las ciudades enfrentan enormes desafíos y deberán asumir las consecuencias de las decisiones tomadas en la Cumbre Hábitat de la ONU, que se realiza cada 20 años. El problema: “Son los Gobiernos nacionales y no las ciudades las que están sentadas a la mesa de negociación de Naciones Unidas”, advierte Dick, aunque las decisiones allí no son vinculantes. En Quito se diseña una visión para las ciudades sostenibles.

Muchas tareas, poco dinero

“Los fondos son la clave”, dice Monika Zimmermann, vicedirectora de ICLEI, una red global para la sostenibilidad compuesta por más de 1.500 ciudades, municipalidades y gobiernos locales. “Si yo como alcalde tengo un presupuesto con el que a duras penas puedo pagar a los empleados, ¿cómo puedo garantizar un nuevo suministro de agua? ¿Cómo debo invertir en un nuevo sistema de transporte público?”

Con el fin de cumplir sus tareas, muchas ciudades y municipios se han unido en redes y alianzas como ICLEI. A nivel mundial, 86 megaciudades y capitales se han organizado en la red C-40, urbes en la que se se genera una cuarta parte del PIB global. “Pero las ciudades no solo tienen que ofrecer bienestar, sino también la posibilidad de que sus habitantes se identifiquen con ellas”, agrega Eva Dick.

En los próximos 35 años se debe abrir espacio adicional para los miles de millones de personas. Por lo que, además, la paz y la seguridad social deben pensarse a  largo plazo.

Helle Jeppesen -LV