Promesas, contratos y edificios ‘fantasmas’ enredan a Yachay EP

En el último piso de un edificio de cinco plantas, una mujer hace un trabajo interminable: barre el polvo varias veces al día, mientras alrededor un par de tractores y volquetas sacuden la calle de tierra junto a estructuras que, desde hace dos años, no se sabe si quedarán en obra gris, si serán demolidas o si se las va a rehabilitar.

En la cara exterior del último piso está empotrado un letrero de la multinacional IBM; hacia adentro hay una placa sobre la integración de comunidades tecnológicas. Sin embargo, en la oficina que le correspondía apenas hay un recibidor, dos mesas y una docena de sillas. Es una oficina fantasma, igual que buena parte del resto de pisos del denominado TT1.

Con excepción de IT Empresarial y del Instituto de Fomento del Talento Humano, no hay más empresas privadas trabajando en Yachay. Apenas quedan logotipos pintados en las paredes o los letreros empolvados que cuelgan de los techos.

Según la información de Yachay EP, las cinco empresas que comprometieron inversiones (IT, Athos, IBM, Impresoras 3D y Toyota) no tienen contratos ni han pagado cuotas de alquiler.

Athos e Impresoras 3D operan parcialmente, IBM nunca llegó y Toyota rescindió el convenio de colaboración.