Dos clasificadoras de correos, en bodegas tras cinco años del plan

“Ya no se puede manejar la correspondencia manualmente. Si se mantiene a los carteros manuales, el servicio se deteriorará de manera inmediata; por ello la necesidad de comprar máquinas clasificadoras”. El 22 de marzo del 2012, en la sesión de directorio de la empresa pública de Correos del Ecuador, el gerente general Roberto Cavanna Merchán, expuso así la urgencia de comprar equipos modernos para procesar 700 cartas por segundo y 8.500 paquetes por hora.

El proyecto se aprobó la tarde de ese jueves con la venia de Francisco Punina Lozano, delegado del presidente Rafael Correa; y de Mario Ortega, presidente del directorio y delegado del ministro de Telecomunicaciones (Jaime Guerrero).

El mismo día, el directorio autorizó a Cavanna para que solicite un crédito de $ 9 millones que se requerían para los equipos, y al día siguiente ya envió Cavanna la carta a Byron Ruiz, gerente del Banco del Estado, BEDE, pidiendo el dinero.

El crédito se aprobó en julio del 2012 y en septiembre, a nombre de la empresa de Correos, Roberto Cavanna firmó el contrato para la compra de las máquinas clasificadoras a la empresa Siemens, por un monto de $ 8,9 millones con un plazo de 480 días calendarios.

Han pasado cinco años de aquella sesión de directorio y el proyecto para modernizar la clasificación de paquetes en la empresa pública de Correos aún no se concreta. El mayor retraso en el plan se debe a que “no se consideró en su diseño el espacio físico necesario para la instalación y puesta en funcionamiento de las máquinas”, según concluye la Contraloría en un informe del 2015.

Mientras corría el contrato con Siemens, el equipo promotor del proyecto “evidenció que los espacios designados para la instalación de las máquinas era insuficiente, por lo que se procedió a declarar en emergencia la construcción de los galpones (el 15 de enero de 2013)”, señala un resumen ejecutivo que se presentó al presidente Correa el 9 de septiembre de 2015.

La tardía contratación de los galpones significó un aumento del presupuesto para el proyecto, fijado en $ 9 millones, pues a la fecha el monto se ha triplicado y supera los $ 30 millones, según una revisión de este Diario a los contratos y gastos como, por ejemplo, $ 3 millones por tres años de alquiler de bodegas para los equipos, que llegaron en julio del 2013.

“Debido al retraso de las construcciones en Quito y Guayaquil, Siemens ha incurrido en costos adicionales originados por costos de bodegaje y transporte adicional para máquinas dentro de Ecuador y en Alemania; costo de ampliación de pólizas; costo de retraso del proyecto; costos de reuniones, visitas a Quito…”, detalla la compañía y recalca: “Siemens ya ha inspeccionado los edificios alrededor de 50 veces durante el periodo del proyecto”.

Se trataba de tres máquinas clasificadoras, una para correspondencia pequeña (cartas, postales, facturas, estados de cuenta y notificaciones) y dos grandes para revistas, libros y paquetes de hasta 20 kilos.

Una de las máquinas grandes se comenzó a instalar en Guayaquil en agosto del año pasado. “Se prevé que se termine de entregar en el mes de septiembre del 2017, conforme a la séptima prórroga aprobada el 20 de enero de 2017”, señala Siemens en sus reportes económicos, en los que también precisa que en Quito, donde se tienen que instalar dos máquinas (la pequeña y una grande), se espera que los galpones estén listos en el tercer trimestre de este año.

El proceso de implementación de las clasificadoras le toma a Siemens 390 días, es decir 13 meses, los que comienzan luego de que la contratista de la Secretaría de Contratación de Obras, Secob, entregue los galpones para los equipos.

Este tiempo incluye las fases de inspección y aprobación técnica del galpón, la organización del equipo, transporte de las máquinas, montaje, transferencia de tecnología, pruebas, puesta en producción y afinamiento. Estas fases no se han iniciado aún en Quito. (I)