Hay 28 delitos en motos al día; plan de seguridad, con trabas

Cuando el agente policial le pidió a Adriana que colabore para esclarecer la muerte de su hermana embarazada de seis meses en manos de un sicario, que huyó en una moto luego de dispararle dos tiros en la cabeza y dos en el pecho, ella simplemente le dijo: “No, no deseo”.

“Si continúo con la denuncia, luego vendrán por mí”, dice llena de pánico al recordar cómo el asesino llegó a las once de la noche del domingo 16 de abril y en medio de toda la familia, que había terminado una jornada de venta de salchichapas en el portal de su casa, sacó el arma y acabó con dos vidas, en la cooperativa Virgen de Monserrate, en el Guasmo central.

Adriana no confía. Hace un año mataron a su cuñado, quien había denunciado la muerte de otro familiar. El mismo modus operandi, en motocicleta.

“El 60% de los asesinatos o tentativas se cometen en moto, y el 35% de robos”, dice el fiscal Francisco Campos, y agrega que la falta de apoyo ciudadano es mayor cuando se trata de robos, pues los afectados suelen conformarse con presentar la denuncia para que la aseguradora reponga el bien robado.

Para cometer sus delitos, los motorizados viajan entre dos, casi siempre hombres de entre 20 y 24 años, quienes utilizan en el 84% de los casos armas de fuego y usan de preferencia motos AX 100 o con motores más potentes para huir con velocidad en las zonas urbanas, donde se comete el 75% de estos delitos, según información de la Policía Judicial del Ecuador.

Este año, de enero a junio, en el país se registraron 5.131 delitos como sicariatos, asaltos o usura, cuyos victimarios se trasladaban en motocicletas.

Esta cifra, similar al primer semestre del 2016, no disminuye pese a los planes de acción que las autoridades dicen que aplican en el país, planes que hoy enfrentan al menos tres debilidades: la falta de placas para regularizar la circulación de motos, la saturación de los canchones donde permanecen las motos retenidas y los escasos operativos en las calles.

La Agencia Nacional de Tránsito (ANT), encargada de entregar las placas, no abastece con la frecuencia necesaria a la Agencia de Tránsito Municipal (ATM) en Guayaquil, ciudad donde se estima que circulan legalmente unas 40 mil motos. “Les hemos dicho a los usuarios que manden a fabricar una placa plástica con algún material retrorreflectivo para que sirva hasta mientras”, dice Fernando Amador, director de Transporte Público de la ATM, quien asegura que se ha pedido a la ANT les permita fabricar las placas, pero aún no han tenido respuesta. La ANT no atendió una entrevista de este Diario.

En las calles se observa a motorizados circular de forma anónima. “Una moto tiene que tener su placa, pero no llevan o la llevan como quiera”, critica Tanya Varela, comandante de la zona 8 de la Policía Nacional, que incluye a Guayas, la provincia con el mayor índice de delitos en motos, con 2.640 (51%) en el periodo enero-junio.

La falta de nuevos espacios y la saturación de los canchones es otra falencia en el control delictivo. En los cantones de Milagro y Daule, donde las motos han reemplazado a las bicicletas, dice Raúl Flores, jefe de Operaciones de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), los canchones están “abarrotados”, al igual que el de Guayaquil donde hay 5 mil motos sin retirar desde hace tres años.

Por la falta de canchones, las entidades encargadas restringen los operativos. “Aunque el flujo es pequeño, igual se hacen”, defiende Flores mientras que Amador admite que el año pasado no hubo tantos operativos en Guayaquil. “Era más espaciado, porque no había dónde meterlas, solamente había el canchón sur y el de las Iguanas que no estaba muy bien equipado para ello.”, dice Amador.

Flores concluye que “el Estado hace todo lo posible”, que “siempre va a hacer falta más control” y que se hace “lo humanamente posible”. (I)