La Aviación Naval cumple 50 años vigilando el mar

Surcar el cielo con aeronaves de ala fija y rotatoria, y aviones no tripulados, es un ejercicio cotidiano, incesante, que responde al propósito de su creación: vigilar desde el infinito 1’092.140 kilómetros cuadrados de territorio marítimo nacional.

Esa tarea de la Armada del Ecuador, que comenzó el 19 de junio de 1967, se tornaba dificultosa porque el equipamiento del que disponía era limitado, y entonces cumplirla con eficiencia dependía mucho del ingenio de los uniformados.

Así lo recuerda el contralmirante Darwin Jarrín Cisneros, el oficial activo más antiguo de la Aviación Naval, especialidad de la Armada que mañana cumplirá 50 años de creación.

“Tenemos que verla como los ojos de la Escuadra Naval, los ojos de nuestros buques de superficie y los ojos del Comando de Guardacostas. En ese sentido nosotros hacemos un trabajo importante”, refiere Jarrín, comandante de Operaciones Navales, con 33 años en la Aviación Naval y 38 en la Armada.

Él dice sentirse orgulloso de ser testigo de la evolución que ha tenido la Aviación Naval, cuya primer aeronave fue un Cessna Sky Knight 320, dotada de un solo motor.

Ya para el conflicto del Cenepa, en 1995, se habían incorporado naves con sensores y radares que permiten identificar rápidamente las unidades y elementos que se desplazan en el mar territorial.

El equipamiento era de 15 naves, entre ellas, los aviones Caza, Super King Air, T 34 C y helicópteros Bell 206.

En la actualidad a esas naves se suman avionetas Cessna y helicópteros TH-57, Bell 230 y 430, entre otras.

Jarrín destaca que disponen de tecnología electro-óptica que permite a 12 millas identificar plenamente qué tipo de unidad navega y qué actividad está cumpliendo.

“Eso genera un ahorro en términos de permanencia en el aire. De descartar unidades o buques que están haciendo actividades lícitas y que no necesitan el control, salvo en una emergencia”, manifiesta.

Y reseña que antes esa identificación era netamente visual, lo que representaba una operación riesgosa, pues cuando las condiciones climáticas eran adversas las aeronaves debían acercarse hasta 100 metros a las embarcaciones para ejercer el control aeromarítimo.

Según el capitán de fragata Patricio Rivas Bravo, comandante de la Aviación Naval, al momento tienen 400 uniformados, 44 aviadores activos y otros 33 que están cumpliendo otras funciones en la Armada.

“Ha habido una evolución en todo lo que significa su tecnificación, tanto en los procesos operativos como de mantenimiento, así como la capacitación del personal, de pilotos y mecánicos navales”, refiere.

La primer piloto mujer en la historia de las Fuerzas Armadas del Ecuador pertenece a esta unidad, la teniente Rosy Granja Benítez, graduada en 2010. Ella menciona que aquello se constituye en un reto que la lleva a tratar de ser mejor cada día.

Especializada en helicópteros, Granja es la única mujer piloto de la Aviación Naval, aunque por ahora en la escuela de Manta hay dos compañeras suyas que cumplen con el proceso de formación que, en promedio, dura un año y medio.

Jarrín relata que al igual que el resto de unidades de las Fuerzas Armadas, la participación de la Aviación Naval en Manta y Esmeraldas después del terremoto de magnitud 7.8 de 2016 fue fundamental.

Se dispusieron ocho naves para la evacuación de heridos y la provisión de alimentos en sectores aislados. (I)

fuente:http://www.eluniverso.com/noticias/2017/06/18/nota/6235441/aviacion-naval-cumple-50-anos-vigilando-mar