Ley de feriados para Navidad

La felicidad para los trabajadores y el sector turístico: eso persigue la reforma legal para cambiar los feriados en el país. Los industriales y comerciantes, sin embargo, no comparten ese ánimo.

Tener obreros, empleados y funcionarios contentos es una cuestión de Estado. La Constitución, por ejemplo, establece que las personas tienen derecho al tiempo libre y a la promoción de actividades para el esparcimiento.

Y a eso apunta la iniciativa del Ejecutivo que fue analizada por la Comisión de los Derechos de los Trabajadores. Los asambleístas aprobaron el informe que irá a primer debate en el pleno del Legislativo, la próxima semana, con algunos retoques. Por ejemplo, las fiestas nacionales del 1 de mayo, 2 y 3 de noviembre, que coincidan en martes, miércoles o jueves, se trasladarán al viernes de la misma semana.

En cambio, las fiestas que correspondan a sábado o domingo se trasladarán al viernes anterior o al lunes siguiente, respectivamente. De esa manera, las vacaciones se ‘alargarán’. Eso podría regir desde este año.

Como había pedido el Ejecutivo, los días de Carnaval ya no serán recuperables.

Pero, además de la felicidad, hay otra explicación oficial para la reforma: los feriados incentivan el turismo. Según el Gobierno, en el feriado de noviembre de 2016 se hicieron 1’300.000 viajes. Se gastaron $ 78 millones, un promedio de $ 616 por persona.

La comisión también incorporó una disposición para el presidente de la República. Él tendrá que elaborar, cada año, un cronograma de los días de descanso obligatorio, incluidos traslados o puentes.

¿La razón? Los días de fiesta religiosa cambian cada año y es difícil definir en qué fecha y día caen. “Se programa con anticipación para saber con certeza los días de vacaciones y ofrecer mejores servicios y paquetes turísticos”, dijo a EXPRESO Norman Bock, presidente ejecutivo de la Asociación de Hoteles de Quito.

Pero en esta planificación hay una salvedad que no convence a los industriales. La comisión aprobó que las empresas que no puedan interrumpir sus actividades durante los días de descanso obligatorio tienen dos opciones: designar otra fecha para ese descanso o pagar a sus trabajadores la remuneración extra.

Para Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, es mejor no reparar lo que no está dañado. “Pagar un costo adicional no tiene sentido. También afecta al comercio en las grandes ciudades que está deprimido”, dijo. Nelson Cano, de la Cámara de Comercio de Carchi, cree que “los feriados alargados no tienen incidencia en la economía local. En el día los Difuntos no hubo beneficios. Se requieren medidas compensatorias para sacar adelante al sector”.

Los trabajadores tampoco están felices. Nelson Erazo, presidente de la Unión General de Trabajadores, cree que el salario no les alcanza para el turismo. “No tenemos recursos para la diversión”, dijo.EXPRESO