Cambio de sentido de Luque no soluciona hasta el momento el tráfico

Los seis carriles de la avenida Quito no fueron suficientes para el flujo vehicular de ayer. En la intersección que se forma en esta avenida con la calle Luque, el tráfico se sintió pesado. Dos cuadras antes, en la Clemente Ballén, el ruido de los cláxones de buses y los pitos de otros automotores fueron agobiantes.

El cambio de dirección de la calle Luque, haciéndola unidireccional sentido este-oeste desde la Pichincha, hizo que los conductores que venían en sentido contrario confluyan al mismo tiempo en la esquina de la av. Quito y se forme el congestionamiento.

La modificación que realizó la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE) incluyó el cambio en los recorridos de veinte líneas de buses, lo que significa que unas 600 unidades salieron de esa arteria para utilizar otras vías como la Juan Tanca Marengo, Francisco de Orellana, Plaza Dañín, Rumichaca…

La situación no tomó por sorpresa a los choferes que sabían de los cambios; a otros les dejó la curiosidad de saber si esto funcionará con el tiempo.

Víctor Meneses expresó que aunque no era hora pico en el sector y ya se sentía el problema, “y eso que hay control de los vigilantes, imagínese si no estuvieran controlando”. Y acotó que el caos es falta de cultura vial. “Hace tiempo estuvieron citando por bloquear los cruces y sin embargo se sigue cometiendo esa infracción”.

El taxista Elías Tufiño acotó que el malestar se siente en esa esquina porque vienen de ambos lados a dar a un solo punto, a la avenida Quito. “Debieron dejar la calle de un solo sentido porque a lo que llegan a esta esquina se forma momentáneamente un trancón”.

Luis Flores, quien la mañana de ayer conducía una furgoneta blanca se enteró de la modificación en el momento que esperaba el cambio del semáforo y vio que del otro lado de la avenida estaba un letrero de “No entre”. El hombre expresó que le tocaba avanzar hasta 1° de Mayo para dirigirse al casco central, donde el congestionamiento se siente desde las 10.