Merkel redobla compromiso frente a crisis migratoria, centrada ahora en Libia

Berlín.- La canciller alemana, Angela Merkel, redobló hoy su compromiso frente a las crisis migratorias, con Libia como país clave desde donde combatirlas y apoyada por los estamentos internacionales de ayuda al refugiado, que ven en la líder germana una aliada.

“Tenemos que combatir las causas de las crisis migratorias en los lugares donde se originan”, para evitar que quienes huyen de guerras o de la miseria se “jueguen la vida” en el Mediterráneo y se “pongan en manos de las mafias”, dijo la canciller, de regreso a Berlín tras un receso vacacional.

Alemania mostró “generosidad” con su “visionaria decisión” de abrir las fronteras en los momentos álgidos de la crisis migratoria de 2015, afirmó por su parte el director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing.

Merkel mantuvo su compromiso con la acogida de refugiados también en 2016 y es el segundo contribuyente del mundo a la OIM, prosiguió Swing, tras reunirse en Cancillería con Merkel y el alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi.

Berlín destinará una partida adicional este año de 50 millones de euros a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la OIM, anunció Merkel, con lo que se plasma en la práctica esa “generosidad”.

En el plano político, llevará la cuestión a la cumbre a cuatro bandas que mantendrá el 28 de agosto en París con el presidente francés, Emmanuel Macron; el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni.

Un formato en el que es “más fácil” avanzar que entre los miembros de la Unión Europea (UE), admitió Merkel, y en el que se encuentran varios de los socios más directamente afectados por el drama migratorio desde África hacia Europa.

Merkel, cuyo país ha recibido 1,3 millones de refugiados desde 2015, se mostró dispuesta a asumir su compromiso como jefa del Gobierno de la primera economía europea ante una crisis incesante.

La “visionaria decisión” a que aludía Swing costó a Merkel duras críticas de sus filas conservadoras, especialmente desde Baviera, el próspero “Land” (estado federado) por el que ingresó la mayoría de los refugiados.

La canciller rechazó la exigencia de la Unión Socialcristiana bávara (CSU) de imponer un límite a la llegada de peticionarios, aunque sí endureció las condiciones de asilo y agilizó expulsiones.

Estas medidas, más el cierre de la llamada ruta de los Balcanes y el acuerdo de la UE con Turquía en materia de refugiados, redujeron el flujo hacia Alemania de estos contingentes, aunque el país sigue recibiendo a unos 15.000 mensuales.

Merkel dedicó a la crisis migratoria la parte política de su retorno a Cancillería tras tres semanas de descanso -en las que se mantuvo en todo momento “de servicio”, como recordó su portavoz, Steffen Seibert- en combinación con una visita a la antigua cárcel de la Stasi, la policía política de la Alemania comunista.

“Parece que hace mucho y que todo esto quedó atrás, pero tenemos que mantener vivo el recuerdo, trabajar porque no vuelva a suceder”, afirmó allí, para alertar contra el extremismo izquierdista.

La visita a la sede de la Stasi, hoy un centro de documentación, se produjo a pocos días del aniversario de la construcción del muro de Berlín, el 13 de agosto de 1961, la traumática división que durante veintiocho años dominó la existencia de las familias que, como la de Merkel, vivieron en territorio germano-oriental.

A partir de mañana, Merkel alternará sus actos como jefa de Gobierno con una intensa campaña electoral, volcada en el objetivo de lograr su reelección para el que sería su cuarto mandato.

Hasta el 24 de septiembre, fecha de los comicios, tiene prácticamente a diario de uno a dos mítines en distintos puntos del país, además de un apretado calendario de entrevistas en las principales cadenas de televisión, tanto públicas como privadas, así como para medios alternativos y bloggers.

A seis semanas de los comicios, los sondeos pronostican a su bloque conservador un 40 % de los votos, frente al 24 % que se prevé para su principal rival, el socialdemócrata Martin Schulz.

La tercera posición está en disputa entre La Izquierda, Los Verdes, el Partido Liberal (FDP) y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), todos ellos con el 8 %.

Merkel no solo quiere la victoria, sino que también aspira a dejar atrás la gran coalición que ha liderado tanto en la primera legislatura como en la actual. A ser posible, apuntalada de nuevo en el teórico socio natural del bloque conservador, el liberal FDP.

 

Fuente: EFE