Se entrega diputado brasileño condenado en el “juicio del siglo”

 El diputado brasileño Pedro Henry se entregó hoy a la policía y renunció a su mandato después de que la corte suprema ordenó ejecutar la pena que le impuso en el llamado “juicio del siglo”, referido a corruptelas registradas durante el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva.

Henry es uno de los 25 políticos y empresarios condenados en el proceso abierto en torno a una red de corrupción tejida por el Partido de los Trabajadores (PT) después de que Lula ganó las elecciones del 2002.

Mediante esas corruptelas, que según el Supremo implicaron el desvío de dinero público, el PT financió campañas en forma ilegal y sobornó a dirigentes de otros cuatro partidos a cambio de su apoyo al Gobierno en el Congreso.

Henry es miembro del conservador Partido Progresista (PP), que integra la coalición que respalda al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff y que también apoyó a Lula durante su gestión, entre 2003 y 2011.

Tras ser informado de que hoy había sido ordenada su captura, Henry decidió entregarse, pero antes envió una carta a la Cámara de Diputados en la que comunicó su decisión de renunciar al mandato, informaron fuentes parlamentarias.

Henry fue condenado por el Supremo a siete años y dos meses de prisión por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero y ya no tiene derecho a presentar más apelaciones, por lo que el Supremo ordenó que comience a cumplir su pena a partir de hoy.

Las penas de los 25 condenados en ese sonoro proceso comenzaron a ser ejecutadas gradualmente desde el pasado 15 de noviembre, cuando fueron encarcelados once de los principales personajes de la trama, como el expresidente del Partido de los Trabajadores (PT) José Genoino y el exministro de la Presidencia José Dirceu.

Hasta ahora, todos los reos se han presentado en forma voluntaria una vez que se dictaron las órdenes de captura, salvo el exdirector del estatal Banco do Brasil Henrique Pizzolato, condenado a doce años de cárcel, quien huyó del país y se encuentra en Italia.

EFE