Las protestas agrícolas contra el TLC se agudizan en Colombia

Tras seis días de protestas, el paro nacional agrícola en Colombia se acentúa con el bloqueo de 33 vías en una decena de departamentos de ese país, un incremento de la represión policial y la muerte de tres personas como consecuencia de las manifestaciones sociales.

Las protestas en el departamento de Boyacá han sido las más violentas. Así, se encuentra aislado del resto del país por los bloqueos que se registran en 18 de sus vías principales, a causa del paro agrario.

“En Boyacá se registraron las tres víctimas mortales durante el paro. Una fue un motociclista que falleció al chocar con un cable que los manifestantes habían tendido de un lado a otro en una carretera. Mientras que otro hombre murió de un disparo en un enfrentamiento con la fuerza pública. Y la tercera víctima fue un hombre, de 72 años, que padecía problemas renales crónicos y que falleció porque la ambulancia que lo transportaba desde Miraflores hasta Tunja no llegó a su destino por el cierre de la vía por los manifestantes”, informó la agencia AFP.

El ministro de Defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón, ha dicho que es falso que la fuerza pública atacara a los campesinos y aseguró que en las protestas se han infiltrado organizaciones de vándalos y criminales para incentivar la violencia.

En ese contexto, las manifestaciones campesinas en contra del Tratado de Libre Comercio (TLC) han interrumpido el libre flujo de turistas y trabajadores en la frontera entre Ecuador y Colombia. Por ejemplo, este fin de semana, El Ciudadano pudo constatar que no se pudieron hacer traslados desde Tulcán hasta Ipiales.

El pasado 22 de agosto, el Presidente de Ecuador Rafael Correa se pronuncio brevemente sobre la situación que atraviesa el hermano país de Colombia. Habló principalmente sobre las voces de quienes no tienen voz, aquellos ciudadanos de “a pie” en el mundo.

“No quiero meterme en asuntos internos de Colombia, respeto mucho a Colombia y al presidente Juan Manuel Santos, pero esas son las voces que nunca se escuchan, que nunca publican los periódicos y como normalmente los TLC benefician a los grandes negocios, a los que tienen conexiones internacionales, son ellos los que salen en los periódicos, entonces parecería que solo hay beneficios, pero eso demuestra que no es tan así y los perjudicados son siempre los más pobres”.

El editorial de diario El Telégrafo del pasado 24 de agosto hace un análisis breve de la situación en ese país: “Los campesinos colombianos ahora sienten el peso de lo que muchos ya anticiparon: la firma de un tratado de libre comercio con EE.UU. solo iba a beneficiar a este último país. Desde la lógica comercial tradicional, la hegemonía económica estadounidense se sostiene bajo el esquema de los tratados de libre comercio. Allá sí hay subsidios para sus campesinos. En Colombia, en cambio, solo funciona la “libre competencia”. Paradójico e insultante: mientras los agricultores se lanzan al paro durante una semana, ciertas élites se frotan las manos porque  ya no hace falta visa para viajar a Europa, México o EE.UU”.